Saturday, May 27, 2017

¡Huye! (Get Out)



Síntomas: Chris Washington (Daniel Kaluuya) está nervioso porque va a conocer a los padres de su novia Rose (Allison Williams), y no sabe si aceptarán la idea de una pareja biracial. Afortunadamente Dean y Missy Armitage (Bradley Whitford y Catherine Keener) resultan ser padres afables y tolerantes (por no mencionar fans de Obama) que le ofrecen una calurosa bienvenida a su elegante casa. Sin embargo Chris percibe algo extraño en el comportamiento de sus anfitriones; ¿será tan solo su imaginación, acostumbrada al sutil racismo de los caucásicos... o algo más peligroso?

Diagnóstico: Como fan de la serie Kay and Peele, no me extrañó la calidad dramática y perfectas caracterizaciones de la película ¡Huye!, dirigida por Jordan Peele. Después de todo, su trabajo en televisión siempre gozó ese perfecto balance de humor y comentario social, expresado en breves pero potentes sketches cómicos que igualmente nos hacían pensar y reír.
Lo que me sorprendió fue la fantástica integración de esos elementos en un thriller que tiene mucho que decir, y sin embargo jamás olvida su primordial función de crear suspenso y mantenernos en constante tensión mientras contemplamos la complejidad de las relaciones multi-étnicas, que el director explora con infalible precisión. En resumen: una película altamente recomendable, sea cual sea el nivel narrativo que prefiera el espectador.
En su faceta de thriller, ¡Huye! se basa en una situación que muchas personas habrán compartido: conocer a los padres de la novia (o novio). Chris quiere quedar bien con todos, pero tampoco puede ignorar la tensión que se siente en la elegante casa de los Armitage, una pareja muy amistosa, aunque con una tenue aura de... algo inquietante y difícil de definir.
Y por el lado metafórico, ¡Huye! ofrece una incisiva alegoría didáctica que examina los conflictos visibles e invisibles desatados por la introducción de Chris al mundo de los "blancos ricos". Por muy amables y tolerantes que parezcan, Chris no logra escapar la sensación de que no pertenece en ese entorno.
Y, bueno, cuando se revela el auténtico peligro que enfrentará el protagonista (que desde luego no revelaré), la sátira se acentúa en vez de diluirse, y nos lleva hasta un final meticulosamente planeado para rematar satisfactoriamente las múltiples sub-tramas de ¡Huye!, con un despliegue de ingenio y talento narrativo que pocos directores veteranos poseen. Realmente un impresionante debut de Jordan Peele, quien parece tener planes para nuevas entradas en el género de "thriller social" que prácticamente acaba de inventar.
Los actores son excelentes de principio a fin. Daniel Kaluuya es un protagonista carismático y accesible, pero nunca débil. LilRel Howery interpreta a Rod, su mejor amigo, abordando al mismo tiempo los roles de "comic relief" y voz de la audiencia que expresa puntualmente nuestras sospechas y teorías sobre lo que está realmente ocurriendo. Al principio pensé que sería un truco para disimular un argumento previsible, ocultando los clichés con humor... pero la revelación final fue mucho más siniestra y perturbadora que las hilarantes teorías de Rod (las cuales yo compartía, desde luego). Por cierto, el perrito Sid sobrevive. El venado, desafortunadamente no.
Bradley Whitford y la gran Catherine Keener interpretan una ideal pareja madura, liberal y con amplio criterio... siempre y cuando las cosas se hagan a su manera. Y Alison Williams (al principio la confundí con Amanda Peet... ¿son idénticas, o es mi imaginación?) muestra genuino amor por su novio, lo cual es un factor decisivo cuando las cosas se complican. Habiendo dicho eso, mis actuaciones favoritas fueron las de Betty Gabriel y Marcus Henderson como los sirvientes de la familia Armitage, transmitiendo con la mirada emociones intensas y no necesariamente consistentes con lo que dicen sus patrones.
Las mejores muestras de cine fantástico ofrecen un reflejo torcido o exagerado de la realidad humana, y ¡Huye! no es la excepción, combinando mensaje y ejecución creativa en una experiencia única, quizás influenciada por obras del pasado (definitivamente inspira comparaciones con la clásica cinta Invasion of the Body Snatchers y ciertos episodios de The Twilight Zone)(no, el misterio de ¡Huye! no incluye aliens ni robots), pero con una sensibilidad moderna y elocuente que nos reta a pensar al mismo tiempo que nos hace reír y mordernos las uñas (figurativamente) por el inexorable suspenso. No sé si ¡Huye! podría realmente clasificarse como "horror", pero voy a asumir que sí, porque el género necesita un "triunfo” urgentemente, y ¡Huye! sin duda lo es. Probablemente una de mis películas favoritas en lo que va del 2017.
Calificación: 9

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Thursday, May 25, 2017

From a House on Willow Street



Síntomas: Cuatro criminales secuestran a la hija de un distribuidor de diamantes, y exigen un considerable rescate para liberarla. Pero cuando no hay respuesta por parte de la familia, los secuestradores empiezan a sospechar que algo raro está pasando...

Diagnóstico: La premisa de "criminales que se convierten en víctimas" siempre ha sido popular en el cine de terror y suspenso (Intruders y Don't Breath son dos ejemplos recientes que me gustaron), quizás porque añade una inesperada ambigüedad moral que cuestiona nuestras expectativas sobre "buenos" y "malos". Y, en un sentido más visceral, crea una situación de "karma instantáneo" donde los delincuentes reciben su castigo... aunque a veces nos gustaría verlos escapar.
From a House on Willow Street me pareció un sólido ejemplo de esta fórmula, estableciendo casi de inmediato las condiciones de un misterio interesante, aunque un poco previsible. Creo que el director Alastair Orr reveló prematuramente el gran secreto de Katherine, la muchacha secuestrada (interpretada por Carlyn Burchell), lo cual resta tensión y nos enfila en una ruta prefabricada que no explota adecuadamente el "elemento sorpresa".
Sin embargo, por el lado positivo, esa revelación temprana acelera la tenebrosa secuencia de eventos que deben enfrentar los criminales, incrementando el horror y creando oportunidades para derramar más sangre, con buenos efectos prácticos y algunas adiciones digitales que no se sienten fuera de lugar.
En el aspecto dramático From a House on Willow Street es menos ambiciosa. Desde el principio resulta obvio quién será el "héroe" por default (heroína, en este caso), con el ingrato deber de explorar los escasos aspectos psicológicos de la historia. Afortunadamente ese personaje está interpretado por la actriz australiana Sharni Vinson, cuyo reciente trabajo en el cine fantástico (Bait, You're Next y Patrick: Evil Awakens) la están convirtiendo en una versátil "scream queen" con adecuada profundidad emocional (ya sé que el término "scream queen" ha perdido popularidad por sus connotaciones sexistas, pero lo uso en este caso con genuino respeto). Su buena presencia escénica y creíbles reacciones capturan nuestra atención a pesar de algunas cuestionables decisiones narrativas y flojas coincidencias que restan credibilidad a la película.
Hace falta un poco de paciencia, pero lo mejor de From a House on Willow Street viene al final, cuando el asunto del secuestro queda olvidado para dar lugar a un formato de terror más familiar, con persecuciones, bosques siniestros, y manifestaciones sobrenaturales que no quiero revelar por completo para preservar las débiles sorpresas de la cinta.
No espero recordar From a House on Willow Street por mucho tiempo después de terminar esta "crítica", pero logró entretenerme con su bien balanceada fusión de estilos y copioso "gore"... además de contar con una protagonista cuya afinidad por el género (en mi humilde opinión) puede rescatar películas no tan buenas... como From a House on Willow Street. Aún estamos a tiempo de redimir el término "scream queen", y Sharni Vinson es una de las actrices capaces de lograrlo (otras buenas alternativas: Mary Elizabeth Winstead y Anya Taylor-Joy... aunque sospecho que no lo tomarían como un halago).
Calificación: 7

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Monday, May 22, 2017

Unacknowledged



Síntomas: El Dr. Steven M. Greer continúa su incansable cruzada por encontrar la verdad sobre el fenómeno OVNI; o al menos por lograr que el gobierno norteamericano revele los secretos que ha estado ocultando durante décadas sobre este controversial tema.

Diagnóstico: El director Michael Mazzola no es exactamente sutil al introducir el documental Unacknowledged con la canción "What a Wonderful World" (versión de Louis Armstrong) sobre escenas de devastación y atrocidades humanas. Pero, bueno... supongo que cuando se aborda un tema tan divisorio como los OVNIs, hacen falta herramientas contundentes para transmitir el mensaje que muchos quisieran ignorar.
Afortunadamente el resto del documental es mucho más prudente... casi imparcial, gracias a la sobria personalidad del Dr. Steven M. Greer y su metódica manera de presentar evidencia sobre la existencia de entidades extraterrestres en nuestro planeta, así como el uso de su tecnología en la creación de vehículos secretos que ciertas facciones ocultas del gobierno de los Estados Unidos emplean para su propio beneficio.
Sí, estamos firmemente en territorio de conspiraciones, "abducciones" extraterrestres, y gorras de papel aluminio.
Sin embargo, el testimonio sincero y racional de incontables militares retirados, ex-trabajadores de empresas aeronáuticas, y diversos funcionarios gubernamentales dibujan gradualmente una imagen muy convincente que es difícil descartar como "fantasías de granjeros ebrios" (como muchos escépticos tienden a caracterizar a los testigos de estos fenómenos).
Alguna vez Carl Sagan dijo: "Afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria". Y es cierto que no existe evidencia física incontrovertible sobre la naturaleza de los OVNIs... pero cuesta trabajo asumir que absolutamente TODOS los entrevistados están mintiendo, o que absolutamente TODOS sus relatos son interpretaciones erróneas de fenómenos naturales.
Obviamente hace falta un estudio serio del fenómeno OVNI... pero ahí es donde viene la auténtica conspiración: no se trata de ocultar información, sino de ridiculizar a quienes la toman en serio. De este modo se fomenta la ignorancia voluntaria, las explicaciones forzadas, y el temor al ridículo profesional.
Entonces, si no aceptamos las fotografías, películas y videos capturados a lo largo de setenta años, la única evidencia existente es oral y en forma de papeles... fotocopias de enésima generación que podrían haber sido fácilmente falsificadas con una vieja máquina de escribir (o, para el caso, con la "app" de Tom Hanks), de modo que nunca sabremos si son reales o invenciones de lunáticos en busca de atención. Pero incluso si nos encontramos en el lado escéptico, Unacknowledged cumple su misión de sembrar dudas y describir las múltiples fuerzas económicas, políticas y culturales que se benefician al ocultar estos hipotéticos secretos extraterrestres.
Finalmente, advierto que Unacknowledged no es un documental para "n00bs" en busca de videos "cool"; por el contrario, su estilo es tan seco y formal que puede causar cansancio. Sin embargo su veredicto sigue siendo válido: es posible que gran parte de la información sobre OVNIs sea mentira; pero incluso si un pequeño porcentaje fuera real, bastaría para justificar una respuesta más grande por parte del público y de los servidores públicos que están "fuera del círculo". Lástima que todos temen perder su trabajo si mencionan la palabra OVNI. Por eso Hillary Clinton los llama "Fenómenos Aéreos Inexplicables".
Calificación: 8.5

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Sunday, May 21, 2017

Yo, Daniel Blake (I, Daniel Blake)



Síntomas: David Blake (Dave Johns) es un hombre maduro con problemas cardíacos que le impiden trabajar, y necesita la asistencia económica que el gobierno británico ofrece para estos casos. Sin embargo el proceso de solicitud resulta más complicado y frustrante de lo que David imaginaba.

Síntomas: Además de ser uno de los más respetados cineastas contemporáneos (ha ganado la Palma de Oro de Cannes en dos ocasiones, una de ellas por esta cinta), el director Ken Loach también se ha convertido en una importante figura política por la elocuente crítica social contenida en sus películas, las cuales tienden a denunciar graves problemas en un país supuestamente progresivo como Inglaterra. Más allá de simple entretenimiento, sus obras son vehementes mensajes que trascienden su ubicación geográfica (casi siempre Newcastle y pueblos aledaños) para resonar internacionalmente por la universalidad de sus temas... y la desafortunada ubicuidad de los problemas que señala.
Con todos esos halagos fuera del camino... confieso que no me gustan sus películas.
No me malinterpreten; desde luego admiro el inmenso talento dramático de Ken Loach, sus perfectos instintos para la selección de actores, y desde luego la implacable consciencia social que dicta los temas de su extensa filmografía. El problema es que sus películas son casi siempre deprimentes y desmoralizantes.
Esto, obviamente, es lo que las hace importantes... relatos simples pero profundamente humanos sobre individuos comunes enfrentando injusticias que podrían parecer triviales en el marco global de una nación, pero que aún así tienen el potencial de arruinar miles de vidas anónimas todos los días. En otras palabras: los peligros de la burocracia fuera de control, y la inevitable transformación de buenas intenciones gubernamentales en obstáculos para el progreso de los ciudadanos.
Son películas memorables y relevantes... pero tan deprimentes...
En fin... Yo, Daniel Blake, se ajusta a todas esas descripciones, mostrando la gradual deshumanización del protagonista que solo desea regresar a su trabajo. Pero una grave condición cardíaca se lo impide (al menos por un tiempo); entonces acude al Ministerio Laboral para tramitar la ayuda económica que le permitirá sobrevivir mientras recupera la salud. Y no hace falta vivir en Inglaterra para reconocer la muralla de requisitos, excusas, e instrucciones contradictorias que Blake encuentra en su lucha contra los oficiales locales. Cualquier persona de cualquier país probablemente tendrá historias similares en su propia experiencia.
Para añadir un poco de variedad a la narrativa y mostrar distintas facetas del mismo problema, el guionista Paul Laverty introduce personajes secundarios que Daniel Blake encuentra día a día. Su vecino China (Kema Sikazwe) es explotado por sus patrones, y busca la manera de mejorar su situación económica con negocios marginalmente legales (como re-venta de zapatos fabricados en china); y Katie Morgan (Hayley Squires) es una mujer que conoció en las largas filas del Ministerio, cuando le negaron la pensión que necesita urgentemente para alimentar a sus hijos. Entonces Blake, reconociendo otra víctima del sistema, se ofrece a ayudarla en labores sencillas, lo cual empieza a forjar lazos afectivos entre el solitario viudo y esta fracturada “familia postiza”, dándole nuevo sentido a su vida. Pero estamos hablando de Ken Loach, así que la felicidad será solo temporal, mientras llega la siguiente vejación por parte del gobierno.
Como dije: una película trascendente, pero difícil de ver. Y muy recomendable, aunque probablemente nos arruinará el día (o el fin de semana... ¿por qué fui a verla en sábado?) Aunque, por el lado positivo, la fuerza de Loach como director superó mi aversión por su obra, así que procuraré ver con mayor puntualidad sus futuras películas. Pero siempre entre semana.
Calificación: 8

IMDb

Friday, May 19, 2017

Nunca Digas Su Nombre (The Bye Bye Man)



Síntomas: Tres jóvenes universitarios rentan una casa donde se cometieron varios asesinatos en los años sesentas; entonces empiezan a notar extraños eventos relacionados con una entidad maligna que puede manifestarse con la mera mención de su nombre.

Diagnóstico: La primera media hora de Nunca Digas su Nombre inspiró cierto optimismo que contrarrestó parcialmente mis bajas expectativas sobre esta película (cuyo estreno en los Estados Unidos se retrasó en varias ocasiones, lo cual nunca es buena señal). Su premisa es bastante original y nos obliga a contemplar una devastadora disyuntiva moral; la dirección de Stacy Title cultiva una atmósfera tenebrosa que favorece el suspenso en vez de los sobresaltos artificiales (al menos al principio); y los personajes NO son idiotas antipáticos que preferiríamos ver muertos de inmediato. Desafortunadamente el provocativo misterio central de Nunca Digas su Nombre tiende a perder coherencia conforme pasa el tiempo, hasta degenerar en los mismos clichés de "casa embrujada" que conocemos de memoria: sonidos inexplicables, exploraciones nocturnas por pasillos oscuros, sombras siniestras, visiones pesadillescas... y todo ello acompañado por la obligatoria crisis emocional de los tres amigos que apenas resisten el estrés de la situación.
Pero, bueno, al menos la directora conserva la mesura y evita en lo posible que la historia pierda el rumbo. A pesar de tantas escenas prefabricadas (algunos ejemplos: la búsqueda de datos en Internet; la visita a la biblioteca local, el encuentro con la experta que sabe más de lo que dice, etc.) el foco narrativo permanece en las tribulaciones de los tres amigos, atrapados en una situación imposible que podría costarles la vida, a menos que encuentren la solución para alejar al ente que los aterroriza.
¿Quién es ese ente? Buena pregunta. No sé si los productores tuvieron tanta fe en su película que dejaron las explicaciones para una hipotética secuela; o si nunca planearon revelar la procedencia del fantasma/demonio/espíritu porque, a fin de cuentas, no pasa de ser un "mcguffin" útil para provocar algunos sobresaltos y llenar cien minutos con los mencionados clichés de horror sobrenatural. Como sea, la trama se siente incompleta. Aunque francamente no sé si una detallada "historia de origen" hubiera mejorado la situación.
En lo que respecta al elenco, la directora logró atraer algunos nombres famosos (Leigh Whannell, Carrie-Anne Moss y Faye Dunaway), pero solo como adornos humanos en la periferia del relato; algunos son simples cameos de una sola escena. Esto deposita el peso del drama en un trío de medianos actores (Douglas Smith, Cressida Bonas y Lucien Laviscount) que apenas logran expresar la amistad que los une, y la desconfianza y paranoia que posteriormente amenaza con separarlos.
A pesar de un desarrollo tan flojo y rutinario, podemos encontrar algunas virtudes en Nunca Digas su Nombre... aunque definitivamente requiere esfuerzo y buena voluntad. Y tampoco podemos esperar que los efectos rescaten la situación: el diseño del espíritu maligno (interpretado por Doug Jones) no muestra imaginación alguna; las muertes se sienten bastante anémicas; y el escaso "gore" (sobre todo en los "flashbacks" de los asesinatos sesenteros) nunca excede los límites de la clasificación "PG-13".
En resumen, Nunca Digas su Nombre carece de elementos sobresalientes que ameriten una recomendación; pero tampoco sentí que fuera una pérdida total de tiempo. Simplemente fue otra de esas películas con una o dos buenas escenas, apta para pasar un rato ligeramente entretenido, que no tendrá trascendencia alguna ni en nuestra memoria, ni en el género de terror. Durante la película nos advierten mucho que "no repitas su nombre, no lo pienses". No hay problema; después de escribir esta crítica ya lo habré olvidado.
Calificación: 6.5

IMDb

Wednesday, May 17, 2017

Sweet, Sweet Lonely Girl



Síntomas: La joven Adele (Erin Wilhelmi) se muda a la mansión de su Tía Dora (Susan Kellerman) para ayudarla en lo que necesite; pero la excéntrica anciana nunca sale de su habitación, y solo se comunica por medio de notas que pasa por abajo de la puerta. Adele, naturalmente, se siente muy sola, hasta que conoce a Beth (Quinn Shephard), una extrovertida muchacha del pueblo vecino, y empiezan a pasar mucho tiempo juntas... lo cual desde luego provocará problemas con la Tía Dora.

Diagnóstico: Sweet, Sweet Lonely Girl pertenece al reciente renacimiento de cine "retro" inspirado por las etéreas y morosas películas de los años setentas, cuando el horror no se fundamentaba en sangre ni violencia, sino en atmósfera, misterio y la inminente sensación de ansiedad que empapaba cada escena, aún cuando no sabíamos de dónde provenía. De hecho, podríamos ubicar Sweet, Sweet Lonely Girl en el mismo nicho que The Love Witch, The House of the Devil, Berberian Sound Studio, y The Editor; todas ellas afectuosas recreaciones del horror de fines del siglo veinte, guiadas por distintas vertientes dramáticas, pero respetando la distintiva estética visual del período... y siempre poniendo atención en contar historias ricas en detalle y significado. Aunque, a decir verdad, a veces parecen lentas y confusas. Es parte de su encanto, supongo.
Sweet, Sweet Lonely Girl no es la excepción, pues emplea ese pausado ritmo para sumergirnos en la melancólica situación de Adele, una adolescente tímida que acepta mudarse a casa de la "tía rica" con la esperanza de obtener dinero para ayudar a su familia... aunque dicha familia no parece particularmente afectuosa. La Tía Dora no requiere muchos cuidados, pero tiene una serie de estrictas reglas que Adele encuentra cada vez más sofocantes; y ciertos eventos nocturnos parecen sugerir que la anciana tampoco es muy amable o indefensa.
Los dos primeros actos de Sweet, Sweet Lonely Girl transcurren sin mucho drama; o, mejor dicho, ocurren pocas cosas en la pantalla, mientras el auténtico conflicto se desarrolla en la mente de los personajes. Así descubrimos que la dócil actitud y modesta apariencia de Adele ocultan intensos sentimientos, no solo por sentirse relegada a una decrépita casa para cuidar a un pariente que apenas conoce, sino porque está luchando con una identidad sexual que prefiere reprimir. Entonces, cuando conoce a la "exótica" Beth, liberada y segura de sí misma, Adele queda prácticamente hipnotizada, y empieza a reconocer un mundo más amplio de emociones y placeres que no se atrevía a contemplar. Desafortunadamente esto la distrae de sus deberes domésticos, y serán inevitable ciertas consecuencias que afectarán las vidas de todos los involucrados... incluyendo el viejo gato que ronda por la mansión.
Este mesurado estilo narrativo requiere una particular combinación de libreto, dirección y actuaciones, trabajando en perfecta armonía para transmitir elementos sutiles que se suman hasta crear algo poderoso y contundente. Me alegra decir que el director y guionista A.D. Calvo y las actrices Erin Wilhelmi y Quinn Shephard encontraron la alquímica fusión de talentos para conducir una historia simple en la superficie, pero con inesperada profundidad que se revela en un perfecto final, al mismo tiempo esotérico y consistente con el carácter de los personajes.
Sin embargo, para llegar a ese fascinante desenlace hará falta paciencia y tolerancia ("aprecio" sería mejor) por el parsimonioso estilo setentero, que no tiene prisa alguna en contar su historia, pues sabe que resultará más interesante si nos da tiempo para contemplar sus múltiples contrastes y tangentes. En resumen: Sweet, Sweet Lonely Girl me pareció una experiencia muy recomendable para quien sepa en lo que se está metiendo. O para nostálgicos "ex-niños setenteros" que quieren regresar a la infancia para ver las películas que les prohibían en aquel entonces.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, May 15, 2017

A Dark Song



Síntomas: En una remota casa de campo, Sophia Howard (Catherine Walker) y su "asesor" ocultista, el Sr. Solomon (Steve Oram), se preparan para realizar un largo y tortuoso ritual de magia que, si sale bien, les dará acceso al más allá... con todas las consecuencias que pueda implicar.

Diagnóstico: Aunque se promueve como película de terror, A Dark Song no encaja fácilmente en las fórmulas de ese género. En muchos aspectos es un drama personal sobre una madre tratando de superar una tragedia en su pasado; y, aunque los métodos que elige para lograrlo no son exactamente "normales", cumplen su misión de introducir orden al caos de sus emociones para llegar a una reconciliación interna. Claro, hay algunas escenas tenebrosas y una constante atmósfera de suspenso por jugar con fuerzas ajenas a nuestra comprensión; pero a fin de cuentas, el mensaje no es "cuidado con lo que pides", sino, "asegúrate de saber por qué lo pides". En resumen: A Dark Song no es una película de terror, sino de magia. O, para que suene más seria, de ocultismo.
Porque básicamente de eso trata la cinta entera. Sophia contrata al Sr. Solomon, un ocultista "hardcore", para guiarla durante el peligroso ritual conocido como "Abramelin", el cual incluye purificación física y mental; tortura consensual para enfocar la mente; y complejas reglas y conjuros que deben seguirse al pie de la letra, bajo riesgo de poner en peligro no solo el éxito del ritual, sino la vida de los participantes. Y, obviamente, requiere el inflexible compromiso de individuos con razones muy poderosas para aceptar semejante sufrimiento.
Dichas razones se van revelando gradualmente, lo cual ayuda a definir el carácter de ambos personajes, y las circunstancias que desean cambiar en sus vidas. ¿Lo lograrán? Es probable... pues incluso si Sophia y Solomon no obtuvieran lo que buscan, el proceso del ritual inevitablemente cambiará su percepción del universo mismo.
El inteligente libreto del director Liam Gavin (haciendo un sólido debut en largometrajes) se desarrolla con ritmo apropiado para la premisa... lo cual significa que A Dark Song es una película lenta, con muchos diálogos, pocos "sustos", y casi nada de sangre. Pero, a cambio, nos ofrece fascinantes explicaciones sobre el sentido metafórico, práctico y espiritual de muchos elementos considerados "mágicos", como los triángulos, círculos y cuadrados que componen poderosos pantáculos; las runas que forman frases sagradas; y demás parafernalia taumatúrgica que tantas otras películas emplean como simple decoración, sin profundizar en su genuino significado.
Por el lado técnico, la cinematografía es excepcional, llena de sutiles colores y contrastes que identifican cada etapa del ritual y cada habitación del inmueble (consagradas a distintos "reinos"). Prácticamente toda la película se desarrolla en la casa (los participantes no pueden abandonar el lugar hasta que concluya el proceso), y el director de fotografía siempre está experimentando con nuevos encuadres, movimientos de cámara y emplazamientos para introducir variedad estética, sin sacrificar la claridad de la narrativa. Tal vez A Dark Song no sea una película muy visual en el sentido tradicional, pero eso no impide el lucimiento de su sensibilidad artística, más difícil de expresar en tan limitadas condiciones.
Y también merece mención la excelente música de Ray Harman, compuesta con cuerdas y percusiones que evocan las voces de los ángeles y demonios que Sophia pretende invocar.
Por el lado negativo, la película (y el ritual) se alarga más de la cuenta, y terminé sintiendo la misma impaciencia que la protagonista ante la falta de resultados... lo cual podría ser exactamente la intención del director. Pero no hay problema; eventualmente la trama da un salto, y no se detiene hasta el final... aunque quizás no sea el final que estábamos esperando. Después de todo, el ritual pagano desafía la lógica convencional para ceñirse a ignotas leyes de un mundo secreto que no se ajusta a nuestro esquema de realidad.
Entonces, A Dark Song me pareció recomendable como experiencia mística con toques de horror para mantener la atención del espectador. Y debo reiterar que la magia que utiliza no es la magia del Doctor Strange ni de Gandalf, sino la de Paracelso, Aleister Crowley y John Dee. Cada quien sabrá si le atrae el tema, o si prefiere permanecer en el más familiar territorio de ouijas, espíritus vengativos y asesinos enmascarados. Sin duda disfruto estos clichés, pero de vez en cuando es agradable recordar las bases teóricas de todas esas fantasías. O realidades ocultas; como ustedes prefieran.
Calificación: 9

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Sunday, May 14, 2017

El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada (King Arthur: Legend of the Sword)



Síntomas: El Rey Uther de Camelot (Eric Bana) fue traicionado por su hermano Vortigern (Jude Law), quien formó una alianza secreta con el hechicero Mordred (Rob Knighton) para apoderarse de la corona. Pero Vortigern no sabe que Uther logró salvar a su hijo Arthur, y que el niño creció en las calles de Londinium hasta convertirse en un hábil delincuente. Sin embargo, en su edad adulta, Arthur (Charlie Hunnam) no tiene interés alguno en reclamar su derecho como legítimo rey de Inglaterra.

Diagnóstico: ¿Será "spoiler" mencionar aquello que NO aparece en una película? No estoy seguro. Sin embargo, debo advertir lo siguiente a los devotos de la literatura arturiana: olvídense de Lancelot; olvídense de Galahad; olvídense de Merlin y Guinevere. Bueno, olvídense hasta de la Mesa Redonda. El director Guy Ritchie tomó unos cuantos elementos de la leyenda medieval, y los filtró a través de su desquiciada imaginación hasta obtener un relato de fantasía heroica ajeno a cualquier tradición del Rey Arturo. De hecho, El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada es una obra de fantasía totalmente diferente a cualquier otra que se haya realizado jamás. Lo cual será bueno o malo, dependiendo del gusto de cada espectador.
Mi experiencia con la leyenda del Rey Arturo se limita a la película de Disney The Sword in the Stone, y a la lectura parcial del libro "The Once and Future King" (intenté leerlo de niño, pero tenía partes muy densas para mi cabeza). Sin embargo, conozco suficiente del mito para preguntarme por qué Ritchie usó el nombre de Arthur si pensaba cambiar prácticamente todo, no solo en sus detalles, sino en el tono e intención de la leyenda.
Pero, bueno... ya basta de advertencias. A pesar de tantos cambios, disfruté enormemente el visionario estilo de El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada, así como la sensibilidad post-moderna que el director eligió para contar esta historia "antigua". Sin embargo, confieso que tardé como media hora en asimilar la exótica mezcla de anacronismos que quizás no todos tragarán con igual facilidad.
Desde el principio mismo nos damos cuenta del inusual rumbo que tomará la cinta. Mediante un virtuoso montaje de música y edición, Ritchie recorre en dos minutos la infancia y adolescencia de Arthur, mostrando eficientemente su evolución de príncipe huérfano a próspero criminal, así como el desarrollo de su carácter y su habilidad para las espadas y artes marciales (no se preocupen... no hay mucho "kung fu" ni "wire work").
Y con eso fuera del camino, encontramos a Arthur como adulto (ahora interpretado por Charlie Hunnam), cuando accidentalmente descubre su legado y elige ignorarlo, pues no quiere arriesgar su cómoda posición antagonizando al déspota Rey Vortigern (quien es su tío, aunque ninguno de los dos lo sabe). Acompaña a Arthur una pintoresca colección de aliados, incluyendo algunos nobles venidos a menos, como Sir Bedivere (Djimon Hounsou) y Lord Bill (Aidan Gillen); dos leales cómplices en su lucrativo negocio de pillaje urbano (Kingsley Ben-Adir y Neil Maskell); y la enigmática Maga (Astrid Bergès-Frisbey), cuyos ambiguos poderes mágicos serán indispensables para convencer a Arthur de su herencia real y la responsabilidad que ella implica. Y, todo esto, al ritmo de una energética banda sonora (de Daniel Pemberton) creada con instrumentos medievales, arreglos modernos, y toques electrónicos para facilitar la fusión.
Merece repetirse: El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada es una película MUY distinta a cualquier fantasía contemporánea. No se parece a nada que haya visto antes... ni las épicas digitales de Lord of the Rings, ni el travieso humor de A Knight's Tale, y mucho menos la anémica seriedad de King Arthur (la del 2004, con Clive Owen y Keira Knightley). Quizás podría compararla parcialmente con Sherlock Holmes (del mismo director), pero El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada se siente más irreverente... más agresiva en su intencional subversión de los clichés heroicos, y más dinámica en su re-invención de las escenas de acción medieval. En vez de grandes batallas con miles de extras digitales, tenemos "guerra de guerrillas" en los polvorientos callejones de Londres (perdón, "Londinium"); en vez de estentóreos discursos para inspirar a las tropas, tenemos "heists", espionaje, y asesinatos a larga distancia.
Como dije: no es fantasía como la conocemos. Y quizás no es fantasía que complacerá a los fans del género. Sin embargo me gustó bastante, una vez que logré reconfigurar mi cerebro para acomodar los caprichos de Guy Ritchie. Aunque sospecho que mucha gente odiará esta película, y la comparará con... no sé... The League of Extraordinary Gentlemen, Van Helsing, o similares obras que abusaron del estilo sobre la sustancia (y de la cámara lenta). Pero creo que El Rey Arturo: La Leyenda de la Espada incluye genuino drama, buenas actuaciones, y una fresca visión de una leyenda iniciada hace más de mil años. La cual, como toda leyenda, evoluciona con el paso del tiempo. Esta es la versión actual; tómenla o déjenla.
Calificación: 9

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Saturday, May 13, 2017

Alien: Covenant



Síntomas: La nave interestelar Covenant transporta dos mil colonizadores en animación suspendida al planeta Origae-6, pero una inesperada explosión solar pone en peligro la misión, y el androide Walter (Michael Fassbender) despierta a la tripulación humana. Entonces detectan una misteriosa transmisión de origen inteligente, y deben decidir si investigan su procedencia, o si continúan su misión de colonización.

Diagnóstico: La original Alien es una de mis películas favoritas, y Aliens me parece una de las mejores fusiones de horror y ciencia ficción jamás realizadas. Alien 3 me gustó a pesar de la mala fama que ganó entre los fans de la franquicia; y también aprecié los múltiples elementos positivos de Alien: Resurrection, aunque no logré tragar su irregular tono. Luego vino la precuela, Prometheus, y me encontré en la minoría de quienes la disfrutamos como una sólida muestra de "horror espacial" con momentos de grandilocuencia que añadieron el toque justo de "ciencia ficción seria".
Y ahora, cinco años después, llega Alien: Covenant con la noble intención de atar cabos sueltos, conciliar algunos puntos contradictorios en esta rica mitología y, sobre todo, ofrecer a los fans lo que esperaban: una experiencia de terror digna de sus predecesoras. ¿Lo consigue? Creo que no. Aunque ciertamente disfruté sus considerables aciertos técnicos y estilísticos.
Para variar, no puedo detallar mis quejas sobre Alien: Covenant sin revelar grandes spoilers, así que solo mencionaré problemas generales que encontré en sus tres principales aspectos.
En su forma más simple, Alien: Covenant es una mediana aventura de terror cósmico, con abundantes criaturas, naves espaciales, y una siniestra atmósfera que convierte los paisajes alienígenas y los estériles corredores de la nave Covenant en amenazadores escenarios donde todo puede suceder. Sin embargo, para llegar a ese punto tenemos que aceptar la INCREÍBLE ineptitud de los tripulantes, así como los bruscos cambios de conducta que requiere la trama para salir adelante. Un ejemplo: ¿dónde demonios están los estrictos "protocolos de cuarentena" que tanto se aludieron en las previas películas? Tal vez la Corporación Weyland sub-contrató la nave Covenant con alguna otra compañía aeroespacial con directivas de seguridad más relajadas (¿posiblemente Space X o Blue Origin?), pero aún así el viaje espacial parece suficientemente peligroso como para correr riesgos tan absurdos e innecesarios.
Pasando al siguiente nivel, Alien: Covenant intenta continuar la historia iniciada en Prometheus, y tampoco me gustó lo que hicieron en ese rubro. Sin duda había potencial en la exploración de "los Ingenieros", pero se descartan rápidamente para dar paso a una larga y monótona sub-trama del androide con "daddy issues". Ejemplo: hay un "flashback" que debería haber sido una película entera, y no solo una escena desechable de veinte segundos.
Finalmente, en su más amplia escala, Alien: Covenant continúa la labor de unificar la franquicia entera, tratando de explicar cómo pasamos del año 2089 (el principio de Prometheus) al año 2124 (cuando se desarrolla la original Alien). Y aquí es donde encontré las más graves fallas de esta nueva película. Para empezar, tanta explicación sobre el xenomorfo tiende a diluir el terror que provoca, y arruina el delicioso misterio de su existencia, su biología, y su propósito en el universo. Además, el libreto abarca demasiados conceptos que no logra aprovechar por simple falta de tiempo.
Si tuviera que resumir todos estos problemas, sería así: Alien: Covenant incluye material suficiente para dos o tres películas, y la forzada compresión de tantas historias en dos horas trivializa momentos que deberían ser épicos... momentos de enorme significado no solo para el desarrollo del xenomorfo, sino para la humanidad entera.
Por el lado bueno... la dirección de Ridley Scott atenúa algunas de esas fallas, y logra crear suspenso y emoción cuando todo lo demás se tambalea. Los efectos especiales, diseño de producción, y cinematografía son absolutamente espectaculares, con tremendas escenas de acción espacial, paisajes alienígenas, y gore breve, pero brutal (parte digital y parte práctico). Y los monstruos... me gustaron, aunque hubiera preferido un ciclo biológico mejor definido y menos arbitrario.
Los actores hacen lo que pueden con un guión mal escrito y pobremente estructurado. La nave Covenant tiene quince tripulantes, pero la mayor parte son anónimas víctimas de las múltiples catástrofes, y solo unos cuantos alcanzan suficiente definición para capturar nuestra atención: Katherine Waterston empieza la película enfrentando una terrible tragedia personal, y logra convertirse en el eje emocional de la historia; sin embargo cuesta trabajo tragar su súbita transformación en Ripley 3.0 (la versión 2.0 fue Noomi Rapace en Prometheus) cuando las cosas se complican al final de la película. Billy Crudup interpreta un personaje más complejo, inseguro de su propia capacidad, y con algunos conflictos en sus creencias religiosas; Danny McBride reduce su personalidad cómica para darle más gravedad al piloto de la nave; y Demián Bichir tiene la distinción de ser el mexicano que sobrevive más tiempo que varios de sus colegas internacionales.
Entonces, me gustaron muchos componentes individuales de Alien: Covenant, pero no la burda y caótica manera como fueron conectados. Y aunque sigo muy interesado en futuras entregas de esta saga (que llevo disfrutando desde hace casi cuarenta años), siento que Alien: Covenant fue una decepción y una oportunidad desperdiciada. Ahora comprendo cómo se sintió el resto de la gente con Prometheus; la cual, en retrospectiva, parece una mejor película, con un enfoque específico y personajes más interesantes. En fin... veremos qué nos depara el futuro cinematográfico y cronológico de esta saga. Y, en el peor de los casos, siempre queda la alternativa de re-leer los antiguos comics de Dark Horse.
Calificación: 7

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Wednesday, May 10, 2017

The Wailing (Goksung)



Síntomas: El Sargento Jong-goo (Do-won Kwak) investiga una serie de sangrientos asesinatos en un pequeño pueblo coreano. Pero sus únicos sospechosos son: hongos alucinógenos, y un expatriado japonés que despierta la desconfianza de los vecinos.

Diagnóstico: La mayor parte de las películas coreanas que he visto recientemente han sido recreaciones de fórmulas norteamericanas aplicadas a diversos géneros; por ejemplo, el cine de desastres (The Tower, copia asiática de The Towering Inferno); "creature features" (Sector 7, pastiche coreano de Alien, Leviathan y DeepStar Six); y el muy socorrido género de zombies (Train to Busan, la cual toma elementos prestados de Dawn of the Dead, 28 Days Later, y hasta Resident Evil)(Habiendo dicho eso, me pareció una auténtica obra maestra).
Por eso yo esperaba algo similar con The Wailing: una decente adaptación del típico thriller policíaco que Hollywood viene produciendo de manera casi industrial desde mediados del siglo pasado. Para mi sorpresa, The Wailing resultó ser algo muy diferente, fresco e innovador, portando con orgullo su identidad coreana, y absolutamente impredecible en su forma... aunque fácilmente asimilable para cualquier tipo de público gracias a la universalidad de los temas que maneja, y al realismo emocional de sus protagonistas. Ah, y además combina con inusual destreza el género policíaco con el terror, sin recurrir a los clichés occidentales.
En resumen: una de las mejores cintas coreanas que he visto... aunque comprendo que quizás no será para todos los gustos.
Para empezar, la duración de dos horas y media garantiza una narrativa pausada (pero jamás aburrida, en mi humilde opinión), que permite el desarrollo orgánico de los personajes y la gradual exposición de un misterio fascinante, donde cada nuevo detalle inspira más preguntas que respuestas. Los brutales asesinatos en una pequeña comunidad rural parecen fuera de proporción con los delitos habituales... y, desde luego, rebasan la experiencia y entrenamiento de la policía local. ¿Serán crímenes de pasión? ¿Por qué algunos vecinos exhiben la misma erupción en la piel? ¿Será posible que algún exótico contagio esté enloqueciendo a la población? El Sargento Jong-goo se siente abrumado bajo estas extrañas circunstancias, y no sabe por dónde empezar a investigar... hasta que la amenaza se cierne sobre su propia familia. Entonces presenciamos la transformación de un oficial apático a un padre de familia ferozmente empeñado en proteger a sus seres queridos, lo cual le confiere renovado valor y determinación para llevar su pesquisa por caminos que jamás hubiera imaginado en su papel de modesto servidor público.
Desde luego no revelaré los secretos del gran misterio; solo diré que el director y guionista Hong-jin Na nos mantiene en constante duda durante gran parte de la película, arrojando pistas falsas que confunden deliciosamente nuestras expectativas, al mismo tiempo que resultan (parcialmente) lógicas cuando se revela el rompecabezas completo. Es un difícil acto de equilibrismo que el libreto enfrenta con asombrosa seguridad, flirteando con distintos géneros sin comprometerse con alguno, hasta que llega el momento de conocer la verdad.
La dirección de Hong-jin Na es engañosamente simple, sin grandes desplantes estilísticos, pero aún así logrando una placentera armonía entre movimiento, imagen y simbolismo que no se da por accidente. El diseño de producción es tan natural que no estoy seguro dónde termina el "set", y comienza la campiña coreana; y, desde luego, los actores se encargan de completar la magia cinematográfica con actuaciones sinceras y libres de artífice. Particularmente notable es Do-won Kwak por la mencionada evolución del Sargento Jong-goo; y Hwan-hee Kim como su hija Hyo-jin, quien aborda con devastador aplomo escenas de considerable dificultad física y emocional.
En cuanto al horror... entre menos se sepa, mejor. Solo diré que no es horror de sobresaltos, ni de "gore" excesivo (aunque ciertamente se derrama sangre), ni de fantasmas vaporosos en los rincones del encuadre. Es horror a nivel humano y espiritual, retratado de manera ciertamente artística, pero tan directa y espontánea que resulta fácil extraviarse en la historia y olvidar su naturaleza ficticia... salvo en algunos momentos cuando recordamos que aún falta una hora para llegar a los créditos.
Pero nada de eso empaña la experiencia general de The Wailing, una película de terror que no parece de terror, y una aventura policíaca donde no se dispara un solo tiro, y nadie dice "Go, go, go!". Aunque los policías sin duda disfrutan insultándose... el único cliché que se permite la película, y solo para recordarnos que, debajo de los uniformes, siguen siendo personas.
Calificación: 9 (pierde puntuación por las escenas de violencia contra animales)

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