Friday, July 21, 2017

Transformers: El Último Caballero (Transformers: The Last Knight)



Síntomas: Los Autobots siguen ocultándose de la humanidad que los persigue, aunque aún tienen aliados como Cade Yeager (Mark Wahlberg) y otros viejos conocidos. Sin embargo, una nueva amenaza extraterrestre se cierne sobre la Tierra, y el ejército contempla la posibilidad de una tregua para salvar al mundo. Mientras tanto, Optimus Prime (voz de Peter Cullen) se enfrenta a la Reina Borg, o algo así.

Diagnóstico: Hace un par de años, Transformers: Age of Extinction (la cuarta película de la saga) me pareció ligeramente mejor que sus predecesoras, tan solo por la ausencia de ciertos elementos tóxicos (como Sam Witwicki y su familia), y por su sencillo argumento, que casi podríamos llamar "coherente". Desde luego se extendió más de la cuenta (como siempre), y los efectos especiales tomaron prioridad sobre el drama... pero no me aburrió tanto como las tres previas películas.
Por eso entré a ver Transformers: El Último Caballero con tímido optimismo, esperando que, por fin, después de diez años y cientos de millones de dólares gastados, el director Michael Bay encontraría el balance correcto entre acción y narrativa para hacer más interesantes las aventuras de estos icónicos juguetes/guerreros extraterrestres. Sobra decir que mi esperanza fue aplastada por dos toneladas de transformium en los primeros diez minutos de Transformers: El Último Caballero.
Desafortunadamente la quinta película de la serie representa un gran paso atrás, con un caótico argumento repleto de eventos sin conexión ni relevancia para la trama principal (distintas facciones de robots están buscando otra reliquia que les dará inmenso poder... qué original). El libreto ("escrito" por cuatro guionistas) presenta una nueva crisis en cada escena, de modo que siempre hay alguien gritando, disparando, o corriendo entre grandes explosiones y aparatosa destrucción... y, aún así, la experiencia se vuelve tediosa y repetitiva. El primer respiro llega hasta la mitad de la película (aproximadamente a la hora y cuarto, cuando una cinta normal estaría preparándose para el gran final), con una visita a la mansión de Sir Edmund Burton (Anthony Hopkins), cuyos portentosos monólogos (interrumpidos ocasionalmente por su mayordomo robótico)(no estoy bromeando) sugieren que la película tomará un rumbo distinto, suficientemente ingenioso para disipar el letargo provocado por los previos ochenta minutos de insulsas batallas y robots con mucha "actitud" (algo que no perdió Transformers: El Último Caballero fue el legendario humor de Michael Bay, tan irritante como uñas sobre un pizarrón). Me gustaron los "flashbacks" que muestran eventos clave en la historia humana, y encuentros con los Transformers que se habían mantenido en secreto. Sin embargo, después de establecer esa fascinante premisa, Bay se da cuenta de que transcurrieron casi quince minutos sin explosiones, y regresa a la rancia rutina de conflicto sin sentido hasta el final, donde la escala de los efectos y destrucción masiva se volvió inversamente proporcional con mi nivel de interés.
Los actores son tan planos como siempre, aunque no niego que Mark Wahlberg, John Turturro y el mencionado Anthony Hopkins aportan las escasas migajas de entretenimiento que encontraremos en este árido desfile de pixeles en movimiento. Los robots nos atormentan con rutinas "cómicas" en voces de John Goodman, Steve Buscemi y Ken Watanabe (entre muchos otros); y la gran villana, Quintessa (voz de Gemma Chan), es otra genérica antagonista con un "Plan Maestro" pobremente explicado. Las demás mujeres del elenco tienen mejor presencia, y hasta parecen personajes reales, en vez de los adornos sexualizados que tanto le gustan a Bay. Laura Haddock es la súper-inteligente profesora con vastos conocimientos históricos (y apenas un poco de escote); e Isabela Moner interpreta a Izabella, la adolescente experta en reparación de Autobots (Bay las escoge cada vez más jóvenes, aunque al menos tuvo la decencia de no filmarle obsesivamente el trasero, en vista de la corta edad de la actriz).
Los guionistas nos llevan de una locación a otra para simular que la trama progresa... Inglaterra, Cuba, un submarino... bueno, hasta Alemania nazi. Pero nada disimula el cansancio de una franquicia que nunca cumplió el potencial de aquellos juguetes clásicos, ni duplicó la magia que cautivó a la generación que creció con la serie animada. En vez de eso, Transformers: El Último Caballero nos receta dos horas y media del violento fetiche tecnológico que Michael Bay sabe retratar con enorme opulencia y atención al detalle. Pero, ¿logra entretenernos? Cada quién responderá según su criterio y expectativas; en mi caso fue un rotundo "no". Por cuarta ocasión.
Calificación: 6 (tan solo por los increíbles avances en motion tracking, shaders con MaterialX, y composición digital que hacen invisible la línea entre realidad y fantasía)

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Wednesday, July 19, 2017

Free Fire



Síntomas: Durante una transacción de armas ilegales en una fábrica abandonada, se desata una balacera que pondrá a prueba la lealtad (y la puntería) de todos los criminales involucrados.

Diagnóstico: Recuerdo la década de los noventas, cuando el éxito de Pulp Fiction inspiró incontables imitaciones que intentaron ocupar el mismo nicho de "thriller criminal post-moderno", utilizando personajes pintorescos, buena música, y violencia estilizada para obtener una atmósfera "cool" e innovadora.
Eventualmente la moda evolucionó hasta convertirse en su propio género (que llamaré "neo-noir", aunque estoy simplificando demasiado la situación); y ahora, veinte años después, el director Ben Wheatley (cuya respetable filmografía impide calificarlo como simple imitador) nos ofrece Free Fire, un crudo y gracioso relato sobre traición, venganza, y el efecto de cientos de balas disparadas en una inmunda fábrica de donde (sobra decir) no todos saldrán vivos.
El argumento funcionaría en cualquier época, pero Free Fire se ubica en los años setentas para añadir color a los mencionados "personajes pintorescos", quienes portan los obligatorios mostachos (bueno, con la excepción de Justine, interpretada por Brie Larson), peinados "retro" y ropa "vintage". Sus diálogos son cómicos/ofensivos en el contexto de la corrección política moderna; y no faltan algunas memorables canciones representativas de la época, pero sin llegar a los grandes clásicos que hubieran costado demasiado dinero.
El resultado es una divertida película rebosante de personalidad y estilo, donde el elenco puede practicar sus más rudas interpretaciones de los clichés policíacos setenteros, mientras el director organiza con meticulosa atención los pequeños detalles que dan vida al minimalista argumento.
Lo cual nos lleva al talón de Aquiles de Free Fire: el libreto es muy superficial, con poco desarrollo antes de que empiecen los balazos, obligando a que cada actor se defienda por sí mismo (literal y figurativamente), tratando de inyectar un poco de carácter a sus personajes para distinguirse entre el caos y el ruido. Y, aunque una balacera de hora y media puede parecer muy dinámica, la realidad es que Free Fire es una cinta lenta, más enfocada en la interacción humana que en las secuencias de acción. En otras palabras, no hay que esperar saltos por el aire en cámara lenta, "bullet time", ni sangre excesiva; tan solo una docena de individuos desesperados disparándose desde posiciones estratégicas e insultándose mientras recargan sus armas. Eventualmente todos están tan sucios y sudorosos que es difícil separar a un bando del otro.
Incluso en un elenco tan democrático algunos logran destacar: Armie Hammer es Ord, una especie de "fixer" que intenta (al menos al principio) limar asperezas y cuidar que todos queden satisfechos; Cillian Murphy es el comprador de rifles de asalto que probablemente terminarán en manos del IRA; Sharlto Copley es el traficante sudafricano, acostumbrado a la violencia, pero aún así muy cuidadoso con su elegante traje de poliéster; Brie Larson actúa como intermediaria en la transacción; y Sam Riley es "Stevo", el violento ayudante que podría arruinarlo todo. Pero, ya sean actores conocidos o desconocidos, nadie tiene la supervivencia asegurada.
Por el lado negativo, la situación tiende a volverse monótona, sobre todo cuando se reduce el número de criminales y quedan pocas alternativas para impulsar la historia. El mencionado libreto (co-escrito por Wheatley y Amy Jump) carece de sorpresas o revelaciones para re-activar el suspenso; y después de tanta espera, la resolución me pareció hueca y arbitraria... realmente no importa quién sobrevive, pues no hay victoria moral ni redención en el despiadado universo de la película.
De cualquier modo Free Fire me pareció entretenida (a su propia manera), bien filmada, y con abundante comedia negra para balancear la sordidez de su entorno. Además, es completamente distinta a todos los "neo-noirs" producidos en la última década. En resumen, es como una escena corta de Reservoir Dogs extendida hasta duración de largometraje. Y con música de John Denver para amenizar la velada.
Calificación: 8 (podría ser más baja para espectadores con menos paciencia)

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Monday, July 17, 2017

The Lure (Córki Dancingu)



Síntomas: Las sirenas Golden (Michalina Olszanska) y Silver (Marta Mazurek) abandonan el mar para conocer el mundo de los humanos, y son de inmediato contratadas para cantar en un cabaret de Varsovia, donde cautivan al público con sus etéreas voces. Sin embargo, las hermanas descubren que no es tan fácil controlar sus emociones en tierra firme.

Diagnóstico: En este momento no estoy seguro si The Lure realmente me gustó, o tan solo me deslumbró con su alucinante amalgama de géneros. Pero, como quiera que sea, fue una experiencia única que merece la atención de los fans del cine "raro" que sabrán apreciar su bizarra narrativa... por no mencionar las canciones techno-pop y las sangrientas escenas que revelan el auténtico propósito de las sirenas.
The Lure está inspirada en el cuento "La Sirenita" de Hans Christian Andersen (y, por la propiedad transitiva, supongo que también se parece a la versión de Disney, aunque con más "gore" y menos bikinis de almejas). Si eso suena extraño, consideren que también es un musical, una comedia romántica, y una película de terror; y todo ello enfocado en la voluble relación de dos hermanas con personalidades a veces opuestas, pero siempre dedicadas a su mutua protección. Ah, y fue producida en Polonia, lo cual añade incógnitas culturales a la confusión general (las letras de las canciones son absolutamente incomprensibles... ¿falla del traductor, o simbolismo abstracto de la directora?)
A pesar de todo eso, The Lure cumplió su misión de capturar mi atención hasta el agridulce final, cuando llegamos a la clásica moraleja de "¿Quién es el auténtico monstruo?" Y, mientras tanto, podemos deleitarnos (o al menos presenciar con la boca abierta) los desvaríos dramáticos y sórdidas aventuras de "Silver" y "Golden", seduciendo hombres (y mujeres), comunicándose con gemidos ultrasónicos (como ballenas), y enfrentando con encantadoras sonrisas las situaciones más absurdas y disparatadas.
Entre esas situaciones: su debut en el cabaret, cantando "backup" para la esposa del dueño; su eventual ascenso como dueto erótico-musical (o algo así); y su gradual repulsión/atracción por las criaturas humanas, tan fácilmente manipulables, y al mismo tiempo tan independientes en sus sentimientos.
Como dije: alucinante.
Afortunadamente la directora primeriza Agnieszka Smoczynska mantiene la cinta bajo control por medio de una atmósfera onírica donde los abruptos cambios de tono no parecen fuera de lugar, sino parte integral de la experiencia. Por otro lado, eso no disculpa algunos problemas más simples, como un ritmo muy variable, y personajes que entran y salen sin explicación ni relevancia aparente para la trama (¿me pregunto si la versión exhibida en VoD sufrió cortes de algún censor norteamericano?) La música tampoco me gustó; casi todas las canciones siguen el insípido estándar del techno-pop europeo (estilo t.A.T.u. o Arabesque), con una excepción metalera que me gustó un poco más... lo cual no es decir mucho.
A fin de cuentas, The Lure ofrece imágenes fantásticas y una visión creativa realmente única que justifica el tiempo invertido en ella, aún si no entendemos cada detalle del nebuloso argumento. Después de todo, conviene recordar que estamos viendo una película de instinto y emociones, no de lógica ni explicaciones. Y aún así no hay cangrejos cantando calypso; hasta The Lure tiene sus límites.
Calificación: 8

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Sunday, July 16, 2017

Un Don Excepcional (Gifted)



Síntomas: Frank Adler (Chris Evans) se esfuerza todos los días por lograr que la pequeña Mary (Mckenna Grace) lleve una vida normal a pesar de su extraordinaria inteligencia. Pero, ¿está realmente ayudándola, o desperdiciando el potencial de una niña genio?

Diagnóstico: Supongo que la gente normal encontrará muchas oportunidades para llorar durante Un Don Excepcional; sin embargo mi corazón robótico no se conmovió con las manipulaciones sentimentales del director Marc Webb (de hecho, encontré un poco cursis algunos pasajes de la película). Habiendo dicho eso, admito que me pareció un relato interesante y sincero (en lo posible), con excelentes actuaciones e importantes observaciones sobre la condición humana que rara vez se manejan en el entretenimiento popular... o incluso en la vida real.
Podríamos decir que Un Don Excepcional es una combinación de Little Man Tate y Good Will Hunting: por un lado examinamos los retos psicológicos de un genio cuyos dones podrían afectar su desarrollo normal; y por otro, la discusión ética de la responsabilidad que implica dicha genialidad para el individuo y sus semejantes. Pero las cosas cambian cuando dicho individuo es una niña de seis años que parece madura para su edad, aunque conserva la inocencia y ocasionales caprichos propios de la infancia.
Imagino que cada espectador, según su particular criterio, tendrá su propia solución a los problemas familiares presentados en Un Don Excepcional (por cierto, esta vez no revelaré si el gato Fred sobrevive, porque es un punto clave del argumento). Me da la impresión de que el director Marc Webb y el guionista Tom Flynn decidieron desde el principio no profundizar demasiado en las consecuencias reales de las situaciones que plantea su película, y prefirieron tomar un camino idealizado, que ciertamente será más satisfactorio para el público general, y por lo tanto más comercial. No tengo objeción con esa actitud; después de todo, el papel del cine no es resolver dilemas existenciales, sino entretener al espectador. Y, en ese simple nivel, Un Don Excepcional cumple su misión con elegancia y sobriedad, combinando humor y drama para crear una agradable historia que nos deja con una sonrisa y un poco de material para reflexionar al salir del cine. Francamente, es un logro significativo en un género que con frecuencia ignora la línea divisoria entre obstáculos artificiales y honestidad emocional
Un Don Excepcional no funcionaría sin los brillantes actores que dan vida a personajes que difícilmente podríamos considerar "realistas"; afortunadamente su carisma y talento hacen muy accesible el melodrama y nos enganchan sin dificultad a sus vivencias. Chris Evans es la figura paterna con graves dudas entre lo que él quiere para la niña genio, y lo que ella realmente necesita; Mckenna Grace interpreta a Mary con gran seguridad, tanto en las escenas donde manifiesta su inteligencia, como en las que revelan su natural carácter. Octavia Spencer aborda con dignidad el cliché de "vecina madura con sabios consejos", y Jenny Slate (quien me sorprende con su rango en cada nueva película, después de que empecé odiándola en Saturday Night Live) encuentra la mezcla justa de maestra comprensiva y mujer normal que no puede evitar sentirse atraída por Chris Evans. Supongo que muchas personas compartirán esa atracción.
A fin de cuentas, me dio gusto encontrar al director Marc Webb de regreso en el cine "feel good" con el que inició su carrera (después de dirigir videos para incontables bandas y artistas), en vez de arruinar algún otro inocente super-héroe. Por eso, y por todo lo demás expuesto previamente, puedo recomendar Un Don Excepcional para audiencias familiares en busca de una experiencia entretenida, muy satisfactoria, y más inteligente que tantos otros dramas diseñados para generar lágrimas sin sustancia ni razón. Y también la recomendaría para matemáticos que sueñan con colgar su foto algún día en los pasillos del MIT.
Calificación: 8.5

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Saturday, July 15, 2017

7 Deseos (Wish Upon)



Síntomas: La joven Clare Shannon (Joey King) recibe una caja de música que cumple deseos. Pero, después de mejorar todos los aspectos de su vida, Clare descubre que los beneficios de la caja podrían tener un precio demasiado elevado.

Diagnóstico: En algunos momentos parece que 7 Deseos aspira a convertirse en la nueva versión de Final Destination. Los "7 deseos" del título sugieren siete víctimas potenciales (buena cantidad para una película de noventa minutos), y cada vez que se aproxima una muerte, el director John R. Leonetti (Annabelle) juega por un momento con las múltiples maneras como podría ejecutar al personaje en turno. Desafortunadamente el libreto de 7 Deseos no tiene tanta imaginación como aquella exitosa saga, por no mencionar que la clasificación PG-13 requiere que las muertes sean demasiado "limpias" y exentas de impacto visceral: unas gotas de sangre, cortes rápidos, y reacciones de testigos para demostrar que, en efecto, ocurrió algo horrible... aunque no pueden mostrarlo.
Supongo que no podía esperar más. 7 Deseos es una cinta desechable, con el "horror" diluido para el público "tween" que la verá el sábado en la noche, y la olvidará para el lunes en la mañana.
La idea de pedir deseos que ocultan graves consecuencias es tan antigua como la humanidad misma, y Leonetti no encuentra razones para modificar la fórmula. Sin embargo, la cinta se salva (apenas) gracias a la energética presencia de Joey King en el papel principal (algunos la recordarán como la niña con cabello púrpura en Wish I Was Here), cuyo incipiente talento aporta credibilidad a los vaivenes dramáticos de Clare. Al principio simpatizamos con su situación: su familia es pobre (el padre, interpretado por Ryan Phillippe, vende cosas que encuentra en la basura), tiene pocas amigas (una de ellas es "Barb", de Stranger Things), y los "bullies" de la escuela la torturan sin piedad. Entonces, cuando la caja empieza a mejorar su vida, nos alegramos por ella; sin embargo su ambición eventualmente conduce a algunas malas decisiones que la acercan al papel de villana. ¿Logrará detenerse a tiempo? ¿Y siquiera querrá hacerlo?
Los roles adultos están ocupados por actores semi-famosos para añadir un poco de clase a la producción (y para atraer viejos fanboys como yo). Además del mencionado Ryan Philippe tenemos a Sherilyn Fenn (Twin Peaks) como amable vecina; Elisabeth Rohm (Heroes) como la madre de Clare; y Kevin Hanchard (Orphan Black), cuya presencia revela el origen canadiense de la película.
No hay mucho más que decir (ah, sí... SPOILER El perro es la primera víctima FIN DEL SPOILER), excepto que 7 Deseos no me pareció intrínsecamente mala en el contexto de sus tímidas intenciones; pero tampoco podría recomendarla como una buena inversión de noventa minutos en el cine, sobre todo cuando hay películas superiores disponibles en Netflix o similares distribuidores de video casero (donde probablemente terminará 7 Deseos para inflar la lista de películas que nadie ve). Tal vez con clasificación "R" y efectos más "jugosos", 7 Deseos podría haber sido una experiencia divertida... como las últimas secuelas de Final Destination. Pero al quedarse en el nicho adolescente desperdició el escaso potencial de la premisa y la habilidad de un elenco que merecía un mejor libreto. Aún así, no descarto la posibilidad de que 7 Deseos encuentre razonable éxito en taquilla, ya que el drama funciona mejor que el terror, y el libreto (de Barbara Marshall, quien también escribió la menospreciada Viral) maneja temas relevantes para los jóvenes contemporáneos. Veremos si se le cumple a Leonetti el deseo de una secuela, como promete la escena extra durante los créditos finales.
Calificación: 6.5

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Friday, July 14, 2017

Premonición (2:22)



Síntomas: El controlador aéreo Dylan Branson (Michiel Huisman) tiene sueños recurrentes sobre un acto de violencia que ocurre a las 2:22 PM en la Estación Central de Nueva York. Mientras tanto, las noticias anuncian un raro fenómeno astronómico que será visible en los cielos de la ciudad.

Diagnóstico: Es bueno saber que los controladores aéreos de Nueva York se divierten jugando con las vidas de miles de pasajeros como si fuera un videojuego sin consecuencias.
Hablando en serio, preferiría ver una película realista sobre auténticos controladores aéreos en vez de Premonición, un insípido "thriller" libre se suspenso y tan artificial en todos sus aspectos que me fue imposible tomarlo en serio. Y mejor ni hablemos del "romance" que se desarrolla entre Dylan y Sarah (Teresa Palmer), la etérea bailarina frustrada que ahora trabaja en una elegante galería de arte (¿donde más?)
Para empezar, el argumento de Premonición tarda demasiado en encontrar su camino. Durante sesenta minutos el misterio central intenta establecerse por medio de eventos que no tienen mucho sentido, ni logran conjugarse en una historia coherente: Dylan es muy bueno para su trabajo porque puede ver "patrones" en el caos del mundo; entonces comete un error y es suspendido temporalmente. Luego conoce a Sarah y empieza a enamorarse. Entonces tiene un accidente automovilístico. Entonces empieza a notar extrañas coincidencias en su rutina diaria. Entonces se pelea con Sarah. Y entonces llegamos a la mitad de la película sin entender de qué se trata.
En la tradición de otros "thrillers numerológicos" como The Number 23 y 11-11-11, la cinta Premonición gira en torno a un sólido enigma (que desde luego no revelaré, pues es la única idea semi-novedosa de la película), pero no sabe cómo incorporarlo a la trama. Por eso tenemos tantos períodos de trivialidades y escenas redundantes, hasta que el libreto decide que ya es hora de darnos respuestas... y lo hace con más preguntas, más complicaciones románticas (gracias al ex-novio de Sarah, que hace arte con hologramas), y con nuevas coincidencias para disimular la apatía del melodrama.
Las actuaciones son apenas funcionales. Obviamente el director (o los productores australianos) seleccionaron a los actores por su apariencia, y no por su capacidad para interpretar personajes creíbles o sustanciales. El único requisito era parecer modelo de catálogo de Urban Outfitters. Y, hablando del atractivo visual, Premonición sin duda tiene buena cinematografía, diseño, y locaciones con gran sabor neoyorquino. Es uno de esos casos donde los productores afirman: "Nueva York es un personaje más en la película". Sí... el personaje más interesante, desafortunadamente.
No encuentro razón alguna para recomendar Premonición, pues si bien ofrece atractivas imágenes y ocasionales momentos con potencial narrativo, están rodeados de tanto material inerte que inevitablemente pierden fuerza y relevancia. Los actores creen que están en un comercial de anillos de compromiso; y el asunto del control aéreo se olvida de inmediato para dar paso al tedioso romance y al flojo misterio cuya resolución no podría ser más forzada. En resumen: Premonición es el tipo de película que emplea sin ironía frases como: "... pero al final, solo el amor revelaría la verdad". Creo que mis continuos bostezos revelaron otra cosa.
Calificación: 4

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Thursday, July 13, 2017

Another Evil



Síntomas: El pintor Dan Papadakis (Steve Zissis) y su familia descubren una presencia sobrenatural en su casa de campo, y contratan los servicios de un excéntrico psíquico, quien les asegura que tienen dos fantasmas inofensivos, y que no deberían preocuparse. Sin embargo Dan decide pedir una segunda opinión a Os (Mark Proksch) un "cazafantasmas" más agresivo, y así comienza un proceso de exorcismo que cambiará la vida de ambos hombres.

Diagnóstico: El título de Another Evil sirve para insinuar los múltiples niveles de esta película, aparentemente dedicada a la cacería de entidades sobrenaturales, pero en realidad enfocada en la psicología de un personaje claramente inestable. Aunque... ¿deberíamos desconfiar del "cazafantasmas" tan solo por su obvio alcoholismo y desagradable personalidad? ¿Qué pasaría si sus descripciones de demonios ocultos y posesión satánica resultaran ser ciertas?
Esas son algunas de las preguntas que Another Evil plantea al espectador, y aunque se abstiene de responderlas por completo, la experiencia general me gustó bastante, sobre todo por su preciso balance de drama y humor como parte de una eficiente narrativa que expresa mucho con muy poco.
El director Carson D. Mell (haciendo un auspicioso debut) sabe que el terror funciona mejor en nuestra imaginación, y por eso utiliza la ambigüedad como estrategia para despertar una deliciosa inquietud que crece y crece hasta el final mismo. Por medio de una dirección desenfadada y actuaciones naturales, Mell establece una situación común, para luego desviarla por rutas inesperadas. Habiendo dicho eso, debo advertir que Another Evil se fundamenta en diálogos y sutiles interacciones entre unos cuantos personajes, eliminando casi por completo la acción, los efectos especiales y los sustos tradicionales, de modo que probablemente aburrirá al público que esperaba un relato más "comercial" de terror, con fantasmas vengativos, criaturas digitales y héroes definidos.
Another Evil no tiene interés en reciclar los clichés de la "actividad paranormal"; por el contrario, su propósito es explorar el interior de las personas afectadas por fenómenos fuera de su comprensión. Y no me refiero únicamente a los fantasmas, pues incluso una incipiente amistad puede retar las ideologías de todos los involucrados.
Another Evil pertenece a la misma clasificación de cine "indie" que nos dio cintas como Creep y They Look Like People, apoyándose en una similar atmósfera de suspenso generada por un inteligente libreto que nos obliga a pensar y nos sorprende (casi siempre) con sus inesperadas respuestas a problemas que jamás imaginamos.
A pesar de su reducido presupuesto, Another Evil luce excelentes valores de producción, empezando por la cinematografía de Drew Bienemann, planeada para sacar provecho de las reducidas locaciones (casi toda la película se desarrolla en la casa de campo, relativamente pequeña y acogedora). La música de Alexandra Johnstone contribuye al gradual desarrollo de la tensión, y de vez en cuando añade piezas clásicas que encajan bastante bien en el tono de la película. Finalmente, el elenco ofrece un desempeño excepcional, libre del aura amateur que frecuentemente encontramos en esta modesta esquina del cine fantástico.
Tal vez le faltó ambición a Another Evil para ganar el calificativo de "joya oculta", pero ciertamente me pareció una agradable sorpresa que podría recomendar para aficionados al horror como metáfora del conflicto humano, donde el temor se gesta en los rincones de la mente, en vez de la pantalla. Como decía mi abuelo: hay que cuidarse más de los vivos que de los muertos.
Calificación: 8

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Monday, July 10, 2017

Lucid Dream



Síntomas: El reportero Dae-ho Choi (Soo Go) es conocido en Seúl por denunciar la corrupción del gobierno y las grandes empresas. Por eso, cuando su pequeño hijo es secuestrado, hay demasiados sospechosos con motivos para vengarse. Y como la investigación policíaca no obtiene resultados concretos, Dae-ho decide usar la técnica de los sueños lúcidos para recordar más detalles del día en el que desapareció su hijo.

Diagnóstico: Acostumbrado a las películas coreanas que reciclan (y a veces mejoran) las fórmulas del cine norteamericano (como Train to Busan y The Wailing, por mencionar dos ejemplos recientes), esperaba que Lucid Dream sería una copia imperfecta de Inception. Y si bien comparten elementos similares (empezando por la premisa de los "sueños lúcidos"), Lucid Dream posee una estructura más simple, así como una atmósfera de thriller policíaco que se siente al mismo tiempo genérica, y atestada de creativas revelaciones que nos mantienen en constante suspenso, confundiendo nuestras expectativas casi hasta el final mismo. Casi. En resumen: una obra entretenida, con buenas actuaciones y rica en ideas provocativas, pero con notorios problemas que traicionan la experiencia.
El concepto de los "sueños lúcidos" me interesa desde hace años, pero mis experimentos rara vez dan resultados positivos (siempre que logro tomar conciencia dentro del sueño, termino despertando). Por eso me atrajo Lucid Dream (recién estrenada en Netflix); desafortunadamente el director Kim Joon-Sung no toma el asunto en serio, y lo reduce a una típica situación de laboratorio con muchas computadoras, un par de inyecciones y abundante palabrería pseudo-científica sin consecuencia práctica. Creo que ahora entiendo por qué Christopher Nolan prefirió omitir explicaciones sobre la vaga "ciencia" de los sueños compartidos en Inception.
Habiendo dicho eso, Lucid Dream consigue un balance claro e inteligente entre el surrealismo de los sueños y la peligrosa realidad que enfrentan los personajes. Y tampoco intenta engañarnos con trampas perceptuales de "¿es un sueño o es real?" Por otro lado, su mediano presupuesto elimina la posibilidad de efectos especiales demasiado complejos (al menos hasta el intenso final), de modo que la responsabilidad del suspenso recae en el libreto y las actuaciones... y ahí es donde Lucid Dream brilla... a su propia manera.
Con múltiples giros y complicaciones que se sienten generalmente lógicas, Lucid Dream nos atrapa en la difícil situación del padre que hará hasta lo imposible por encontrar a su hijo secuestrado. El actor Soo Go interpreta a Dae-ho con implacable propósito, contribuyendo en gran medida a mantener el foco dramático de la película. La historia funciona porque creemos en la misión de Dae-ho y sentimos su desesperación, la cual justifica algunos errores y cuestionables decisiones a lo largo del camino.
También me gustó el trío de detectives privados que lo apoyan durante las partes menos legales de la investigación. Empiezan como simple "comic relief", pero gradualmente se transforman en valiosos aliados con mucho que ofrecer a la misión. Y, además, sus simpáticas personalidades disipan de vez en cuando la monótona gravedad de la historia principal.
Como dije, Lucid Dream no debería comparase con Inception. Simplemente aprovechó un fascinante concepto onirológico (gracias Wikipedia) como gimmick central de un thriller bien escrito, aunque con innegables problemas en su desarrollo. Por eso Lucid Dream me pareció una de las escasas películas con potencial para un "remake" norteamericano, siempre y cuando respeten lo bueno y eliminen el relleno del libreto original. ¡Ja, ja! Es broma. Seguiré soñando que algo así es posible.
Calificación: 7.5

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Friday, July 7, 2017

Spider-Man: De Regreso a Casa



Síntomas: Después de su aventura en Berlín (como vimos en Captain America: Civil War), Peter Parker (Tom Holland) está de regreso en Nueva York, combatiendo el crimen callejero mientras espera que Los Vengadores le asignen otra misión... aunque Tony Stark (Robert Downey Jr.) no cree que esté listo para unirse al equipo. Entonces Peter descubre que alguien está vendiendo poderosas armas fabricadas con tecnología extraterrestre, y decide desobedecer las reglas para proteger su ciudad. Mientras tanto, la Tía May (Marisa Tomei) atrae la mirada de todos los que la ven.

Síntomas: Después de dos medianas películas que intentaron "re-bootear" la franquicia de Spider-Man, la productora Sony/Columbia Pictures finalmente reconoció su ineptitud y estableció una tregua con Marvel Studios, cediendo parcialmente los derechos de este personaje para incorporarlo al Universo Cinemático de Marvel, el cual, a pesar de sus altibajos, se ha convertido en el estandarte del cine de super-héroes contemporáneo. Y, como fan de Spider-Man desde hace cuarenta años, solo puedo decir: ya era hora.
En este momento no estoy seguro si Spider-Man: De Regreso a Casa me gustó más que Spider-Man 2 (mi favorita de las que realizó Sam Raimi a principios de siglo). Probablemente no, pues siento que esta nueva versión no alcanzó la misma gravedad narrativa e impacto emocional; pero todo lo demás es igual, o mejor... aunque con el característico barniz de "producto en serie" que viene afectando a las cintas de Marvel desde hace algunos años. Lo que antes era novedoso y emocionante se ha vuelto monótono y un poco insípido. Aún así Spider-Man: De Regreso a Casa me pareció una experiencia sumamente divertida y perfectamente integrada a la Fase 3 de Marvel, respetando el espíritu y temas (¡y humor!) que identificaron a este superhéroe desde su creación, hace más de cincuenta años.
Tom Holland ya nos había mostrado en Civil War su acertada interpretación de Peter Parker; pero ahora, en su propia película, goza mayores oportunidades para desarrollar al personaje. Spider-Man: De Regreso a Casa no es una "historia de origen", sino un clásico relato "coming of age" enfocado en el adolescente detrás de la máscara, donde los elementos fantásticos funcionan como catalizadores de su transición a la madurez (exactamente como en los comics clásicos creados por Stan Lee y Steve Ditko).
El director Jon Watts maneja con gran destreza las múltiples sub-tramas de Spider-Man: De Regreso a Casa, obteniendo una película ágil, pero con suficiente tiempo dedicado a establecer la motivación del villano (bastante razonable, de hecho), a delinear las vulnerabilidades de Peter, y a enriquecer la historia con un brillante reparto secundario que realmente aporta sustancia a la historia, en vez de ser simples víctimas o clichés utilitarios. Son demasiados para ennumerarlos (y no quiero revelar "spoilers"), así que solo mencionaré a Jacob Batalon como Ned Leeds (en serio no entiendo por qué no se llama Ganke Lee... el personaje es virtualmente idéntico al mejor amigo de Miles Morales; ¿qué estarían pensando?); Michael Keaton como Adrian Toomes, emprendedor ingeniero que reconoce una buena oportunidad cuando se le presenta; y Robert Downey Jr. en su icónico papel de Tony Stark, mostrando una faceta más cálida de Iron Man... casi paternal. También, desde luego, tenemos fugaces apariciones de figuras que probablemente serán más relevantes en hipotéticas secuelas; mis favoritos fueron Donald Glover y Zendaya (en el papel de "Michelle"); no diré más.
Cosa rara, ya me extendí demasiado sin quejarme; pero aún queda espacio para señalar uno o dos problemas de la cinta (en mi humilde opinión). Por ejemplo: algunas escenas de acción son tan confusas que no entendí lo que estaba pasando. Supongo que el director intentó expresar el desconcierto de Peter al pelear contra un enemigo muy poderoso en circunstancias indudablemente caóticas; pero eso no disculpa la "shaky cam" tan extrema que arruina los elaborados efectos especiales. Y, hablando de eso, me pareció increíble que en el año 2017 la versión digital de Spider-Man se mueva de manera tan irreal como el Spider-Man del año 2001. Entiendo que los movimientos de Peter deben ser... "arácnidos"... sin embargo la ausencia de inercia y gravedad rompen la ilusión y nos recuerdan que estamos viendo una costosa caricatura impulsada por "keyframes" e "inverse kinematics", en vez del visceral talento de un humano con los poderes de una araña.
Afortunadamente nada de eso parece relevante al terminar la película. Jon Watts y su elenco (junto con la omnipresente mano de Kevin Feige) crearon una cinta de Spider-Man casi perfecta, con un memorable villano (algo pocas veces visto en las cintas de Marvel), abundantes referencias a los comics (no solo en imágenes, sino en ideas), y con potencial casi infinito para desarrollar una saga que podría opacar a los demás superhéroes del estudio. El siguiente paso: rescatar a los Cuatro Fantásticos de las garras de 20th Century Fox. Y darle su propia película a la Tía May.
Calificación: 9.5

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Thursday, July 6, 2017

Don't Fuck in the Woods



Síntomas: Varios jóvenes se disponen a pasar un fin de semana en el bosque, disfrutando todos los placeres posibles. Lo que no saben es que una agresiva criatura acecha entre los árboles.

Diagnóstico: Siempre nos advierten que "no debemos juzgar un libro por la portada", pero en el caso de Don't Fuck in the Woods, el título lo dice todo: un irreverente homenaje al cine slasher y las “creature features”, con marcado énfasis en el sexo y violencia que distinguen estos menospreciados sub-géneros.
Con frecuencia utilizo la frase "más entusiasmo que talento" para describir películas como Don't Fuck in the Woods. Parece un insulto disimulado, pero en realidad es una sincera expresión de admiración por aquellos cineastas que, sin esperar financiamiento ni aprobación de los grandes estudios, se lanzan a la aventura de filmar su película con mínimos recursos... lo cual rara vez produce una obra muy pulida o profesional.
Afortunadamente, en algunos casos, esas limitaciones son parte del encanto. Y, cuando los realizadores incorporan su ferviente "geekdom" a la película, nos hacen cómplices del chiste y confían en que el público entenderá lo que intentaban hacer, incluso si el resultado no fue perfecto.
Muy bien... ya basta de apologías.
Los actores y diálogos de Don't Fuck in the Woods son tan malos como podría esperarse en una película amateur. Sin embargo no es un problema fatal en este tipo de cine... simplemente una molestia menor que me impidió interesarme demasiado en los personajes y su insípido melodrama privado. Habiendo dicho eso, el personaje de Hannah Herdt tiene un par de agudas observaciones sobre los clichés del cine de horror; es un valiente intento por emular las simpáticas discusiones de Clerks, pero sin aquel cáustico sentido del humor de Kevin Smith (¡incluso lo mencionan!) De cualquier modo se aprecia el esfuerzo.
El siguiente gran problema de Don't Fuck in the Woods es la edición, lo cual definitivamente importa en un relato dedicado a crear terror y suspenso. Algunas escenas duran demasiado; otras no “conectan” adecuadamente; y en varias ocasiones desorientan por sus arbitrarios cambios de tiempo y locación. Don't Fuck in the Woods es una película breve (apenas 83 minutos, ¡incluyendo cinco minutos de "bloopers"!), de modo que entiendo la necesidad de "rellenar" un poco el argumento; pero eso no disculpa los saltos lógicos y visuales que arruinan el potencial de algunas escenas (por ejemplo: el absurdo/divertido final).
Lo que funciona mejor es la dirección de Shawn Burkett (también guionista). Comparada con algunas películas de The Asylum, Don't Fuck in the Woods parece dirigida por Francis Ford Coppola. Burkett sabe a dónde apuntar la cámara, y tiene buen ojo para crear escenas naturales y creíbles, que aprovechan la geografía de las modestas locaciones para añadir algún toque interesante que nos distrae de los banales diálogos. Y cuando por fin llegan los efectos especiales... fueron menos de los que esperaba, y a nadie le parecerán realistas (los "intestinos" son claramente trapos mojados), pero el mencionado entusiasmo para derramar sangre y crear muertes grotescas me dejó con una sonrisa en el rostro. Y no olvidemos la banda sonora metalera para complementar el "gore".
Don't Fuck in the Woods no será un clásico de culto, ni una joya oculta, pero me gustó su espíritu emprendedor y su genuina convicción por la filosofía de “hágalo usted mismo” (hasta la distribución es casera, por medio de Vimeo). El único problema es el título, que probablemente será censurado en la entrega de los Óscares.
Calificación: 6.5

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