Wednesday, September 20, 2017

The Limehouse Golem



Síntomas: Londres, 1880. Scotland Yard teme quedar en ridículo porque no ha logrado capturar al brutal asesino conocido como "el Golem de Limehouse", y por eso le asignan el caso a John Kildare (Bill Nighy), un inspector con mala reputación que servirá como chivo expiatorio. Sin embargo Kildare, con ayuda del Gendarme Flood (Daniel Mays), encuentra una conexión entre el Golem y Lizzie Cree (Olivia Cooke), una mujer condenada a muerte que podría conocer la identidad del asesino. ¿Podrá Kildare salvar a Lizzie y al mismo tiempo encontrar al Golem?

Diagnóstico: Antes que nada, una aclaración: The Limehouse Golem no es una película de terror, ni incluye elementos sobrenaturales. El "golem" del título es tan solo el apodo que la prensa le da al asesino que está cometiendo horribles crímenes en el distrito portuario de Limehouse, en Londres (donde vivían por igual intelectuales y trabajadores de los muelles). Conociendo estos hechos será más fácil apreciar este tenso y complicado thriller policíaco que, además de examinar la cacería de un asesino, nos muestra con pintoresco detalle la influyente cultura de los ochentas... los mil ochocientos ochentas, cuando comenzaron muchas tendencias y costumbres que cobrarían relevancia en el siglo veinte.
Pero eso es solo el contexto de la historia. The Limehouse Golem se enfoca en la investigación del Inspector Kildare, un "outsider" en Scotland Yard cuya carrera se ha estancado por culpa de ciertos rumores sobre su vida personal. El genial Bill Nighy interpreta a Kildare con la proverbial flema británica, cumpliendo su misión con adusta dedicación, sin prestar atención a los comentarios humillantes de sus colegas. El Gendarme Flood (Daniel Mays) reconoce de inmediato el talento de Kildare y se empeña en ayudarlo a pesar de que podría perjudicar su propia carrera. Y así comienzan las pesquisas que los llevan desde los barrios más pobres de Limehouse, hasta la gran Biblioteca de Londres donde se reúnen los intelectuales de la época para escribir sus manifiestos. ¡Hasta Karl Marx (Henry Goodman) es un posible sospechoso de los asesinatos!
Pero la interacción que genera todo el suspenso y emoción es la que se desarrolla entre Kildare y Lizzie Cree, ex-cantante de revista cuya ambición de convertirse en actriz de teatro seria la llevó a tomar algunas malas decisiones, y terminó en presidio, donde aguarda la horca. Y así, por medio de "flashbacks", el director Juan Carlos Medina crea un trágico tapiz dramático que examina el pasado de la joven y su posible conexión con el Golem.
Si la actuación de Nighy es excelente, la de Olivia Cooke es prácticamente virtuosa. Sin muchos aspavientos ni afectaciones, Cooke expresa con devastadora honestidad las condiciones de las mujeres en aquella época, y los retos que enfrentaban hasta en los más triviales aspectos de la vida cotidiana. Previamente había visto a Olivia Cooke en cintas como The Signal, The Quiet Ones y Me and Earl and the Dying Girl, pero The Limehouse Golem fue una auténtica consagración de su talento.
Desafortunadamente la estructura de la película no logra escapar su origen literario (está basada en la novela The Trial of Elizabeth Cree, de Peter Ackroyd), pues presenta algunos problemas habituales en adaptaciones de este tipo: por ejemplo, hay demasiados personajes, algunos de ellos confusos o irrelevantes; escenas que no "pegan" correctamente; y una general saturación de conceptos que necesitarían más tiempo para desarrollarse adecuadamente (la mencionada sub-trama de Karl Marx -junto con otros sospechosos- es sin duda interesante, pero parece un adorno humorístico, en vez de formar parte integral del relato).
Por el lado positivo (además de las brillantes actuaciones de Nighy, Cooke, Eddie Marsan y muchos más) tenemos la maravillosa cinematografía que nos recuerda la textura de las fotografías de aquel período, pero con colores saturados que dan vida a los números teatrales de Lizzie, los sangrientos crímenes del Golem (como dije, no es una película de terror, pero hay abundante "gore"), y los inmundos callejones donde se trafica con todo tipo de vicios. Por cierto, creo que una de las razones por las que se producen tantos dramas "de época" en Inglaterra es que no necesitan gastar dinero en construcción de escenarios, pues las calles mismas ofrecen incontables locaciones donde se conserva la arquitectura y "sabor" de siglos pasados. Solo hay que ponerle un sombrero de copa a Bill Nighy, y listo... inspector del siglo diecinueve.
Pero bueno... regresando al punto, The Limehouse Golem me pareció una muy recomendable experiencia cinematográfica, cuyos ocasionales problemas de ritmo y estructura no impiden disfrutar una alucinante historia repleta de ingenio y estilo, con actores que hacen justicia a sus difíciles roles, y además nos ilustran sobre las terribles realidades de una época a veces glamorizada por la cultura popular (en otras palabras, no esperen "CSI Downton Abbey"). Y, claro, recomendada para quienes tengan el fetiche de ver a Karl Marx destripando una prostituta británica (¿será una metáfora de la lucha de clases?)
Calificación: 9

IMDb

Monday, September 18, 2017

Dave Made a Maze



Síntomas: Cuando Annie (Meera Rohit Kumbhani) regresa de un viaje, descubre que su novio Dave (Nick Thune) armó un laberinto de cartón en su departamento, donde quedó atrapado. Entonces Annie y varios amigos se internan en la extraña estructura para rescatar a Dave. Al principio parece un gran juego, pero cuando empiezan las muertes se dan cuenta de que algo raro está pasando.... más raro que un laberinto más grande por dentro que por fuera.

Diagnóstico: Prefiero no analizar las razones por las que me gustan aquellas películas enfocadas en personajes con "desarrollo interrumpido", cuya madurez emocional no está al nivel de su edad física (algunos ejemplos recientes: Little Sister, Adult Life Skills y Win It All). Pero el caso es que me gustan, y Dave Made a Maze es una de las mejores muestras que he visto de este sub-género.
Desde el principio es evidente que el laberinto de cartón es una metáfora de la mente de Dave, un joven inteligente y talentoso, pero sin la perseverancia necesaria para finalizar sus múltiples proyectos creativos. En otras palabras: el clásico adulto joven sin rumbo en la vida. Su novia Annie procura apoyarlo con la esperanza de que eventualmente encontrará su vocación, o al menos un trabajo fijo, pero ya está cansada de esperar. Entonces, el laberinto no solo representa la búsqueda de dirección por parte de Dave, sino el reto final para su relación con Annie.
Es una premisa al mismo tiempo simple y deliciosamente compleja, representada con maravilloso detalle por el diseño de producción y dirección de arte que dan vida (literalmente) al laberinto de cartón, fabricado con métodos prácticos y mínima manipulación digital. Fue un placer recorrer los interminables corredores y habitaciones que siguen el historial psicológico de Dave, así como los grandes peligros que acechan en cada esquina, en forma de trampas, extrañas criaturas y, desde luego, los más profundos temores del joven, personificados en... algo o alguien que no se detendrá hasta erradicar a los invasores que intentan “cambiar” a Dave
Sin embargo, el director Bill Watterson (no, no es el autor de Calvin & Hobbes) respeta lo suficiente al público para dejar estos temas en la periferia de la narrativa, sin explicaciones ni moralejas que empañen la ostensible aventura de los personajes que recorren el laberinto con gran humor y curiosidad. Entre ellos: Gordon (Adam Busch), el mejor amigo de Dave, y el único que comprende sus dudas existenciales, pues también las comparte; Brynn y Greg (Stephanie Allynne y Timothy Nordwind), una pareja "hipster" que está fascinada con el juego... hasta que amenaza sus vidas; y Harry (James Urbaniak), el cineasta aficionado que decide filmar un documental sobre la exploración del laberinto, arrastrando a su camarógrafo (Scott Narver) y su técnico de audio (Frank Caeti) para grabar sus vivencias sin estorbar demasiado, y sin convertirse en víctimas del impredecible entorno.
Tal vez estas descripciones hacen que Dave Made a Maze suene como una farsa pretenciosa y excesivamente "cute"; y tengo que admitir que de vez en cuando así se siente. Sin embargo el despliegue de imaginación, los simpáticos personajes y las increíbles imágenes conjuradas por Watterson y su equipo técnico terminan atrapándonos (ja, ja) en una experiencia única, que no se parece a ninguna otra película que haya visto. Bueno, tal vez Cube... pero de cartón.
En resumen: Dave Made a Maze me gustó mucho a pesar de sus ocasionales incongruencias narrativas y ese forzado final que demerita un poco el derroche de creatividad exhibido durante los previos ochenta minutos. Pero su originalidad y exuberante estilo merecen una sincera recomendación... especialmente para quienes piensan que no hay suficiente mitología griega en la psicología moderna.
Calificación: 9

IMDb

Saturday, September 16, 2017

Barry Seal: Sólo en América (American Made)



Síntomas: En 1978, Barry Seal (Tom Cruise) está cansado de su rutina como piloto comercial, y por eso acepta la propuesta del misterioso Shafer (Domhnall Gleeson) para realizar ocasionales misiones aéreas para la CIA, como fotografiar campos guerrilleros en Centroamérica, o transportar información confidencial a un tal General Noriega. Sin embargo la ambición de Seal eventualmente provoca que la situación se salga de control. Y de qué manera.

Diagnóstico: Ahora entiendo... el usualmente confiable director Doug Liman nos decepcionó este año con la mediocre cinta The Wall, porque estaba reservando toda su creatividad y talento para Barry Seal: Sólo en América. Misterio resuelto.
Creo que desde Go, hace dieciocho años, Liman no había expresado su dinámica visión y travieso estilo como ahora lo hace en Barry Seal: Sólo en América. Apoyado por el brillante libreto de Gary Spinelli, el director maneja con soltura e ingenio una historia muy complicada por sus detalles logísticos y geográficos, pero al mismo tiempo sencilla y asimilable por apelar a los apetitos básicos de la naturaleza humana que todos hemos sentido (o al menos presenciado), aunque nunca con la avidez del epónimo Barry Seal.
Si no estuviera basada en hechos reales, la película sería absolutamente inverosímil. Liman lo reconoció a tiempo, y añadió grandes dosis de humor para compartir el asombro del protagonista ante las descabelladas situaciones que enfrenta en su vida diaria, tratando de balancear sus múltiples "alianzas" con la CIA, su relación con los Contras que combaten el régimen Sandinista, y con narcotraficantes que encuentran muy útiles los servicios de un "gringo" audaz con un veloz avión para evadir las patrullas de la DEA. Ah, y todo eso al mismo tiempo que Seal mantiene alguna semblanza de vida normal con su esposa Lucy (Sarah Wright) y sus hijas, que no comprenden por qué su papá oculta maletas llenas de dólares.
Como dije: es una historia realmente absurda, pero fascinante porque realmente ocurrió. Y, cuando añadimos el excelente estilo narrativo y visual de Doug Liman y su cinematógrafo César Charlone (quien se regodea en la estética Kodachrome ochentera), tenemos una muy recomendable experiencia cinematográfica que nos transporta a un turbulento período histórico al mismo tiempo tan cerca y tan lejos. Si todo eso pasó durante la afable presidencia de Ronald "Bedtime for Bonzo" Reagan, ¿qué estará ocurriendo actualmente?
En fin... regresando a la película, Tom Cruise nos entrega otra de sus seguras y carismáticas actuaciones como Barry Seal, un espía improvisado más creíble que Ethan Hunt (me gustan mucho las películas de Mission: Impossible pero, aceptémoslo, no tienen mucho que ver con la realidad del "spycraft"), y un genuino "anti-héroe" que queremos ver triunfar al final y quedarse con la chica (bueno, su esposa)... aunque la espiral de intriga y traiciones no ofrece buenas perspectivas de supervivencia. Pero, recuerden... la realidad es más extraña que la ficción (hablando de lo cual, Cruise también recibe crédito como "Piloto de Stunts en Avioneta Cessna").
Por su parte, Domhnall Gleeson destaca como el taimado Shafer, usando la ambición de su "agente" para ganar notoriedad en la CIA, y recibir misiones cada vez más importantes. Alejandro Edda, Mauricio Mejía y Alberto Ospino interpretan variadas figuras criminales que ofrecen increíbles recompensas a cambio de aceptar increíbles riesgos; y también me dio gusto ver a Sarah Wright en la pantalla grande, después de tantos años invertidos en papeles secundarios en sitcoms como The Loop y Parks and Recreation. Ojalá sea "descubierta" por más agentes de casting que reconozcan su potencial para el drama y la comedia.
Aunque estrictamente no tiene mucha acción ni violencia, Barry Seal: Sólo en América supera en suspenso y emoción a casi cualquier "blockbuster" contemporáneo, y además cuenta una historia realmente interesante, no solo para viejos que vivimos en los ochentas, sino para cualquier persona interesada en la inherente esquizofrenia de la política internacional; y si bien Barry Seal: Sólo en América incluye cierta crítica social en su desarrollo, a fin de cuentas se abstiene de emitir juicios morales contra su ambiguo protagonista. Seal fue un héroe porque ayudó a su país, y un villano porque esa ayuda consistió en asuntos ilegales. Perfecta alegoría del "sueño americano". Y perfecta combinación melodramática para armar uno de los mejores thrillers del año. Barry Seal: Sólo en América iría bien en una doble función con Kill the Messenger, mostrando el "antes y después" del escándalo con el respeto y risas que merecen los planes de la CIA.
Calificación: 9

IMDb

Friday, September 15, 2017

Eso (It)



Síntomas: Varios niños han desaparecido en el pequeño pueblo de Derry, y los únicos interesados en desentrañar el misterio son siete amigos que han experimentado personalmente la amenaza del payaso Pennywise (Bill Skarsgård).

Diagnóstico: "It" es mi segunda novela favorita de Stephen King (la primera es "The Stand"), y también recuerdo con afecto la mini-serie It, que adaptó ese complejo libro en 1990 (hace veintisiete años... ¿coincidencia?) Claro, el paso del tiempo y su barata manufactura televisiva la han vuelto obsoleta para gustos contemporáneos, pero nunca podremos olvidar aquella icónica interpretación de Tim Curry como el payaso Pennywise, uno de los villanos más memorables, no solo del bestiario de Stephen King, sino del siglo veinte.
Sin embargo, ninguna de esas versiones (libro o mini-serie) influyó en mi percepción de la nueva película Eso. Lo que no pude evitar fue compararla con Stranger Things pues, a pesar de tener un argumento muy distinto, esa popular serie de Netflix capturó a la perfección el espíritu de "It", desde la atmósfera de pueblo pequeño, hasta la inquebrantable amistad que funciona como eje emocional de la historia. En otras palabras, Stranger Things me pareció una mejor adaptación (extra-oficial) del libro "It", que la nueva película Eso.
Lo cual no significa que Eso sea mala. Todo lo contrario; los actores tienen una maravillosa dinámica, y sus historias personales resultan interesante incluso sin la intervención de los eventos sobrenaturales. El libreto (adaptado por Chase Palmer, Gary Dauberman y Cary Fukunaga, quien planeaba dirigirla originalmente) cambia muchas cosas del libro, pero creo que fueron decisiones sensatas (con una o dos excepciones), tomando en cuenta que Eso solo cuenta la mitad de la historia... y espero sinceramente que su éxito económico signifique que pronto veremos el "Volumen II". Mis únicas quejas serían sobre la dirección de Andy Muschietti, quien recae demasiado en sobresaltos y efectos especiales (tal como ocurrió en su previa cinta, Mama, del 2013), descuidando el suspenso y atmósfera que son indispensables en cualquier película de terror. Aún así encontré Eso muy bien realizada, y con adecuados horrores para pasar dos horas perturbadoramente entretenidas.
De hecho, los momentos de Eso que más me gustaron no fueron los desplantes digitales del payaso demoníaco (sin duda creativos e impactantes), sino las insinuaciones de violencia a nivel más personal, como las tensas escenas entre la niña Beverly (Sophia Lillis) y su inquietante padre (Stephen Bogaert); o la estúpida agresión sin sentido del "bully" local (Nicholas Hamilton), cuyo ciego odio contra todos podría funcionar como catalizador del mal... y, sorprendentemente, también del bien, pues tiene un papel primordial en la formación de "Los Perdedores", como se auto-denominan los siete niños "outsiders" que encuentran refugio en sus mutuas disfunciones.
Hablando de lo cual, los actores Jaeden Lieberher (de la excelente Midnight Special), Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff y Finn Wolfhard (quien también participó en Stranger Things) expresan con realismo y naturalidad la difícil transición de niñez a adolescencia, inseguros en ciertos aspectos, pero con esa implacable convicción infantil que tiende a perderse con la llegada de la madurez y las responsabilidades de la vida adulta. Es un fantástico ensamble que nos ayuda a sortear los ocasionales problemas del guión, así como algunas cuestionables decisiones durante el irregular desenlace.
En cuanto a Bill Skarsgård como Pennywise... supongo que su actuación es adecuada para el personaje; pero, como dije, la saturación de efectos especiales diluyen un poco la personalidad del villano, y nublan su posible origen (perdón... en este punto estoy dejando que influyan mis recuerdos de la novela).
Para no desviarme por la ruta del "fanboy", terminaré diciendo que Eso me pareció una sólida adaptación de un brillante libro, y una recomendable película de terror que quizás debió prestar más atención al aspecto psicológico de la historia, en vez de dejar que los artistas digitales se encargaran de hacer el trabajo del director. Solo queda esperar que el Volumen 2 corrija esos problemas (en mi humilde opinión), y entonces tendremos una de las mejores adaptaciones de Stephen King... al menos de este siglo, pues nada podría competir contra Creepshow, Christine y The Dead Zone.
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, September 13, 2017

The Vault



Síntomas: Aprovechando que la policía está distraída con un incendio cercano, cinco desesperados criminales asaltan un banco. Y, como la caja fuerte no tiene tanto dinero como esperaban, deciden abrir una bóveda subterránea... pero lo que encuentran podría costar la vida a todos los implicados, tanto ladrones como rehenes.

Diagnóstico: Hace algunos meses disfruté la fusión de géneros de la película The Last Heist, donde un asalto bancario se complicó por la presencia de un asesino serial. Y ahora The Vault hace algo similar, pero en vez de asesino nos ofrece un componente sobrenatural que incrementa el suspenso y transforma los clichés de las "heist movies" en algo ligeramente más original, con una perversa energía que captura de inmediato nuestra atención.
Desafortunadamente, al igual que ocurrió con The Last Heist, The Vault es una película mediocre con notorias fallas de ritmo y estructura que afectan la experiencia general; y si bien el director Dan Bush (quien me sorprendió hace casi diez años con la tensa e imaginativa The Signal) se esfuerza por sacar el máximo provecho de sus modestos recursos, la cinta no cumple el potencial de sus ingredientes.
Para empezar, los asaltantes son increíblemente ineptos, aunque su falta de coordinación (en métodos y motivos) se explica gradualmente, creando un nuevo nivel de drama que mantiene la historia en movimiento con las obligatorias traiciones y exabruptos que alteran el contexto del robo. ¿Estamos a favor de los ladrones, o de los rehenes? ¿Y, por qué todos parecen ocultar algo importante?
Aquí es donde interviene el factor sobrenatural (que no revelaré)... al mismo tiempo que aparecen severas grietas en la lógica del libreto. En cuanto empiezan a ocurrir cosas "raras", la trama pierde cohesión en forzadas escenas donde los ladrones se comportan de manera irracional, o ignoran eventos que deberían alertarlos de inmediato (después de todo, están en una situación tremendamente estresante, donde cualquier cosa podría salir mal). Por ejemplo, resulta ridículo que vean algo extraño en una cámara de seguridad, y no vayan corriendo a averiguar qué pasó. Porque entonces la película terminaría demasiado rápido, y no habría tiempo para más "sustos" ni muertes violentas antes del agridulce desenlace.
Lo que me ayudó a ignorar parcialmente estos problemas fueron las actuaciones de Taryn Manning y Francesca Eastwood como las hermanas Vee y Leah Dillon, líderes del equipo criminal; y de James Franco como un aterrado empleado que accede a ayudarlas a cambio de proteger la vida de los rehenes. Eastwood (sí, es hija de Clint) y Manning desarrollan una volátil pero muy natural dinámica fundamentada en lazos familiares que podrían romperse sin previo aviso. Me gustó mucho su interacción, y el contraste entre sus reacciones cuando las cosas se salen de control. Por su parte, Franco tiene una actuación más sutil y moderada, anclando la película con su estoica presencia y sincera actitud. Completando el elenco tenemos a Q'orianka Kilcher como una cajera con buen corazón, y Scott Haze como el renuente criminal que reconoce antes que nadie lo que está ocurriendo en el sótano.
Entonces, The Vault fue una experiencia bastante irregular, donde cada elemento positivo se vio cancelado por algún agujero lógico o tropiezo narrativo. Aún así, la elegante dirección de Bush y las actuaciones de Taryn Manning y Francesca Eastwood inclinaron la balanza hacia el lado positivo (al menos en mi humilde opinión)... aunque casi se invirtió al final por culpa de dos inútiles "twists": uno muy previsible que se se podía adivinar desde la mitad de la película; y otro sin sentido alguno. De cualquier modo The Vault me mantuvo en suspenso con su ambiciosa combinación de géneros, pues, como siempre he dicho, prefiero una película que falla por intentar algo nuevo, en vez de una película mediana que se quedó en territorio seguro. No sé si eso justifica una recomendación para The Vault... pero no me arrepiento de verla. Y ahora esperaré las hipotéticas películas donde una cuadrilla de ladrones bancarios se topa con un hombre lobo o con aliens. O, más raro aún, con un banco que respeta a sus clientes.
Calificación: 6.5

IMDb

Monday, September 11, 2017

The Big Sick



Síntomas: Desafiando los deseos de su conservadora familia pakistaní, el comediante Kumail Nanjiani (Kumail Nanjiani) empieza a salir con Emily Gardner (Zoe Kazan), una joven caucásica. Pero la diferencia étnica será el menor de sus problemas.

Diagnóstico: Alguna vez mencioné que todas las películas sobre comedia y comediantes son tragedias. The Big Sick no es la excepción, pues si bien incluye abundantes risas y agudas observaciones por parte del actor y co-guionista Kumail Najiani (más conocido como Dinesh en la serie Silicon Valley), la película se enfoca en un doloroso pasaje autobiográfico, donde su novia Emily quedó en coma justo cuando empezaban a definir su relación. Y lo que ocurre después es trágico y conmovedor, aunque con el grado justo de optimismo para inspirar al espectador, en vez de deprimirlo por completo.
El director Michael Showalter (otro competente comediante por derecho propio) tiene algunas dificultades para conjugar los dispares elementos de The Big Sick; podríamos decir que la cinta es una comedia romántica con un enorme injerto dramático a la mitad, el cual destruye los ritmos característicos del género, al mismo tiempo que crea algo nuevo, difícil de clasificar y no siempre congruente... pero a fin de cuentas satisfactorio en el nivel emocional.
Con dos horas de duración, The Big Sick se siente cansada de vez en cuando... sin embargo la complejidad del relato justifica su duración, pues requiere múltiples puntos de vista y la gradual evolución de todos los personajes involucrados; de otro modo, no tendría el mismo impacto, ni lograría compenetrarnos con tanto detalle en las experiencias de los individuos reales que vivieron estos eventos. No debe haber sido fácil para Showalter conciliar las necesidades de la película con las expectativas de su actor/escritor/productor Kumail Nanjiani, quien se atrevió a plasmar su vida en la pantalla, mostrando lo bueno junto con lo malo, en una especie de sacrificio ritual para darle sentido a los dolorosos momentos que vivió con la auténtica Emily Gordon (aunque el personaje que interpreta Zoe Kazan se llama Emily GARDNER).
Hablando de lo cual, también parece un error contratar una actriz tan buena como Kazan, y ponerla a dormir durante la mayor parte de The Big Sick. Entiendo que era necesario para reflejar los hechos reales, pero como su asiduo admirador me decepcionó su relativamente breve presencia.
Por su parte, Kumail Nanjiani hace un excelente trabajo interpretándose a sí mismo; y, en un plano personal, me dio gusto confirmar que es un auténtico "geek" del cine de terror. Su fallido plan para seducir a una chica con la clásica cinta The Abominable Dr. Phibes cayó perturbadoramente cerca de mis experiencias adolescentes. No pregunten.
También destacan la gran Holly Hunter como la madre de Emily, y Ray Romano como su benevolente padre. De Hunter obviamente no esperaba menos, pero Romano me sorprendió con su fino manejo de drama y comedia; nunca seguí su trabajo televisivo, y ahora me queda claro que su talento va más allá de "papá de sitcom".
Tengo algunas reservas sobre la estructura de The Big Sick, así como sus abruptos cambios de tono; sin embargo la simpatía de los personajes, la honestidad de las emociones retratadas, y las excelentes actuaciones compensan cualquier problema, y convierten The Big Sick en una muy recomendable "indie" que dice mucho y sabe cómo decirlo... aunque a veces con más vueltas de las necesarias. Y ahora, solo me queda esperar que, al igual que su colega Jordan Peele, Kumail Nanjiani se atreva a hacer algo en el género de terror. Estoy seguro de que la idea ha cruzado su mente.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, September 10, 2017

La Estafa de los Logan (Logan Lucky)



Síntomas: Después de perder su empleo en una compañía de construcción, el ex-jugador de fútbol Jimmy Logan (Channing Tatum) decide robar la bóveda de una pista NASCAR durante la carrera más importante del año. Sus cómplices serán su hermano Clyde (Adam Driver), su hermana Mellie (Riley Keough), y un experto en explosivos llamado Joe Bang (Daniel Craig), quien actualmente se encuentra en presidio. El plan es muy arriesgado, pero si siguen las reglas, todo saldrá bien.

Diagnóstico: ...y por lo tanto sabemos de antemano que todo saldrá mal. O al menos lo suficiente para crear adecuada tensión y mantenernos en suspenso sobre el éxito o fracaso de estos improvisados ladrones.
A lo largo de su carrera, el director Steven Soderbergh ha mostrado notable afinidad por el mundo criminal, enfocando muchas de sus películas en robos (Ocean's Eleven y sus secuelas), traiciones (The Good German, Out of Sight) y engaños (The Informant!), con resultados generalmente positivos, aunque cada vez menos "artísticos" e interesantes. Desafortunadamente La Estafa de los Logan continúa esa tendencia, a pesar de la astuta dirección de Soderbergh y un entusiasta elenco que inyecta considerable energía en una historia muy rutinaria sobre un "gran golpe" que solo se distingue de los demás por el entorno cultural que lo rodea.
En vez de elegantes casinos y sofisticados mafiosos, La Estafa de los Logan nos traslada a una ciudad sureña de los Estados Unidos, donde el ritmo de vida es más casual, y sus sencillos habitantes aún conservan los valores tradicionales de sus abuelos (incluyendo, por ejemplo, competencias de puntería con asientos de retretes).
Y, básicamente, ese es el fundamento humorístico de La Estafa de los Logan: "hillbillies" y "rednecks" planeando un gran robo, usando términos que han visto en televisión, aunque no comprenden su significado ("¿Estás usando una línea telefónica segura?" - "Sí, estamos enfrente de la ferretería"). Pero, claro, estos rústicos ladrones podrían ser más inteligentes de lo que esperamos. O al menos uno de ellos: Clyde, el taciturno veterano de Irak que perdió una mano en la guerra. El excelente actor Adam Driver revela gradualmente la brillante mente del personaje, con pequeños gestos y observaciones que contrastan con su hermano Jimmy, interpretado por Channing Tatum como un hombre simple de buen corazón, obligado a cometer un crimen cuando su ex-esposa Bobbie Jo (Katie Holmes) lo amenaza con mudarse a otra ciudad con su pequeña hija. La hermana Mellie (Riley Keough) es la experta en mecánica y automóviles... aunque no basta para disimular su rol de "cara bonita". Y, finalmente, Daniel Craig cambia por completo su imagen para convencernos de que no es James Bond, sino un dinamitero fracasado en una prisión donde el alcaide y los guardias son idiotas... y donde los prisioneros aún visten trajes con rayas blancas y negras.
Entonces, La Estafa de los Logan es más estilo que sustancia (lo cual ha ocurrido en otras películas de este director); y el humor inherente de los contrastes culturales no logra sostener la película durante dos horas de planeación, ejecución, y consecuencias del gran robo (no necesariamente tendrán éxito... pero aún así habrá consecuencias). Por otro lado, el plan de los hermanos Logan es indudablemente ingenioso, utilizando la ignorancia, pereza y estupidez de sus enemigos en su contra, lo cual (supongo) es parte del mensaje de la película. Pero los mejores momentos están separados por períodos de tediosa rutina que hemos visto en incontables "heist movies" mejores que ésta... algunas de las cuales fueron dirigidas por Soderbergh mismo. De cualquier modo admiro la ambición del cineasta para incursionar en territorio nuevo para él, y para el género. Los fans de NASCAR disfrutarán las referencias y gentiles sátiras de estas populares competencias (aunque no entendí el inútil cameo de Seth MacFarlane como un patrocinador británico); y hasta hay un poco de humor para aficionados a Game of Thrones. Sin embargo La Estafa de los Logan me pareció mediocre y prescindible, no solo como parte de la filmografía de Steven Soderbergh, sino en el contexto más amplio del cine sobre "grandes estafas". Y vale añadir que Soderbergh no se burla de sus personajes; podrán ser "rednecks", pero la cinta respeta su dignidad hasta el final. Cosa rara en los "medios liberales".
Calificación: 7

IMDb

Saturday, September 9, 2017

El Seductor (The Beguiled)



Síntomas: Durante la Guerra Civil norteamericana, un soldado del norte recibe refugio en una escuela para señoritas del sur, lo cual desata una marea de emociones, no solo por pertenecer a lados opuestos del conflicto, sino por las reacciones de siete mujeres reprimidas por la estricta cultura de aquella época.

Diagnóstico: El estilo sutil y oblicuo de la directora Sofia Coppola funcionó muy bien en películas como The Virgin Suicides, Lost in Translation, y Somewhere (sus detractores opinarán lo contrario, lo cual es perfectamente válido); pero en mi humilde opinión, como fan de esta cineasta, creo que su peculiar visión requiere un argumento complejo en el fondo, para compensar la simplicidad de su forma. Cuando no ocurre (como, por ejemplo, en The Bling Ring), nos quedamos con una cinta a medias, bien actuada y minuciosamente producida, pero carente de impacto y sustancia dramática. Desafortunadamente creo que ese fue el caso de El Seductor... aunque no por ello deja de ser una película interesante y hasta cierto punto recomendable. Pero no tan buena como pudo ser.
El principio parece un clásico romance "de época", con el apuesto soldado herido en manos de siete mujeres que deberían odiarlo por pertenecer al bando enemigo. Sin embargo, el Cabo John McBurney (Colin Farrell) resulta ser un perfecto caballero, y está muy agradecido por los cuidados de la directora Miss Martha (Nicole Kidman) y la maestra Miss Edwina (Kirsten Dunst), así como por la cálida amistad de las alumnas adolescentes, de las cuales solo Alicia (Elle Fanning) parece oponerse a su presencia. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas opiniones empiezan a cambiar, y hasta se vuelve benéfico tener un hombre en la escuela para atender labores sucias (como la jardinería). Pero... ¿será McBurney tan noble como aparenta? ¿O habrá algún propósito oculto en su buena disposición?
La respuesta a estas preguntas ofrece una adecuada medida de entretenimiento, pero a fin de cuentas El Seductor (sí, sentí pena al comprar el boleto... parece el título de alguna comedia sexual italiana de los setentas) prefiere permanecer en la superficie de los hechos, ofreciendo algunas sorpresas para mantener el interés del espectador, sin aspirar a un análisis más profundo de los múltiples vectores ideológicos y sentimentales de la situación.
Por ejemplo, el choque filosófico entre "yanquis" y "confederados" se desinfla casi de inmediato, cuando McBurney revela que es un simple mercenario peleando por dinero, y no por apoyar la causa del norte. Entonces, en vez de promover provocativas discusiones sobre las razones de la guerra, termina siendo un punto irrelevante.
Por el lado positivo, las actuaciones son buenas de principio a fin, aunque bajas en energía y convicción. Supongo que esas modestas actitudes son consistentes con el período histórico de la cinta, pero un poco más de vigor hubiera ayudado a afirmar las tenues ideas de la cinta.
La música del grupo francés Phoenix muestra similar recato, ausente durante gran parte de la película, para aparecer solo cuando realmente ayuda a exteriorizar los pensamientos de algún personaje, o para enfatizar el tono emocional de ciertas escenas. Me gustó mucho esa decisión creativa, pues emplea la música incidental (compuesta de tonos lánguidos y melancólicos) como genuino complemento de la narrativa.
En resumen: El Seductor me pareció una película buena pero olvidable. No sé si la culpa fue de la novela que la inspiró (escrita por Thomas Cullinan) o de la directora/guionista Sofia Coppola; pero tan solo sus valores técnicos (incluyendo el fantástico diseño de producción y la precisa cinematografía de Philippe Le Sourd, quien parece utilizar exclusivamente fuentes naturales de luz), junto con el adecuado melodrama del "zorro en el gallinero" (perdón) garantizan que no será aburrida, y que nos mantendrá entretenidos hasta el abrupto final. Como dije, pudo llegar más lejos, pero nuestro premio de consolación es el talento que adorna la pantalla.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, September 8, 2017

Terror Profundo (Open Water 3: Cage Dive)



Síntomas: Varios turistas norteamericanos naufragan en la costa de Sydney, Australia, durante una expedición para ver de cerca a los tiburones blancos. Varias semanas después, un buzo descubre la cámara submarina que capturó en video la terrible experiencia de los náufragos.

Diagnóstico: Versión corta: olviden que existe esta película, y mejor vean The Shallows.
Versión larga: En el año 2003, la película Open Water se convirtió en un modesto éxito independiente gracias al delicioso suspenso que logró generar con su simple premisa y minimalista producción. En el 2006 se estrenó una supuesta secuela, Open Water 2: Adrift, que no tenía nada que ver con la original, excepto por el tema marítimo; y ahora, sospecho, ocurrió lo mismo con Terror Profundo (título original: Open Water 3: Cage Dive), la cual incorpora el "novedoso" gimmick del "found footage" para adornar otra repetición del mismo argumento: varias personas a la deriva en el mar, rodeadas de tiburones, y con intensos conflictos personales para llenar el tiempo entre los ataques de los escualos.
Lamentablemente la tercera resultó la peor de la serie, que debería detenerse aquí para siempre. O al menos hasta el inevitable re-boot en diez años (o cinco, si Hollywood está realmente desesperado).
Cómo todas las películas de este tipo (me refiero a los pseudo-documentales, no a las películas de "hombre vs. tiburón"), Terror Profundo comienza con media hora de casual camaradería para conocer a los (odiosos) protagonistas y establecer las circunstancias que los llevaron a quedar flotando en el océano (querían grabar un vídeo ¡Extremo! para participar en un programa de televisión dedicado a gente ¡Extrema!).
Y si esa media hora resulta aburrida y antipática, esperen a ver lo que ocurre después del naufragio... tomas acuáticas confusas (incluyendo muchas en completa oscuridad), discusiones a gritos sobre quién tuvo la culpa por la tragedia, y terribles actuaciones que impiden tomar en serio el estridente melodrama de estos unidimensionales personajes (desde luego se cierne sobre ellos una traición romántica que les parece más importante que la amenaza de los tiburones).
Me parecían absurdas aquellas películas sobre jóvenes que continúan grabando video mientras corren por su vida en un edificio embrujado, pero Terror Profundo lleva ese vicio hasta niveles de inverosímil surrealismo que destruye toda pretensión de credibilidad. Tal vez si hubieran contratado a Werner Herzog como sardónico narrador, Terror Profundo parecería una nihilista comedia negra. Pero como supuesto "thriller" resulta aburrido, emocionalmente vacío, y sin la creatividad necesaria para sacar provecho de sus aceptables valores de producción.
Lo cual nos lleva a lo único bueno de la película: un par de sangrientas escenas, y un ataque de tiburón que nos toma por sorpresa. Fuera de eso, Terror Profundo fue una pérdida de tiempo total, y una tortura fílmica que me pareció eterna sentado en la butaca del cine, donde ya no sabía cómo acomodarme para reducir el tedio provocado por esta terrible pseudo-secuela pseudo-documental. Mi único escape fue pensar en la novela The Raw Shark Texts, deseando que su tiburón conceptual devorara mi memoria de esta película.
Calificación: 5

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Wednesday, September 6, 2017

Death Note



Síntomas: El joven Light Turner (Nat Wolff) encuentra un misterioso cuaderno con el poder de matar a cualquier persona cuyo nombre se escriba en sus páginas. Al principio Light usa el cuaderno para deshacerse de un "bully" en la escuela, y para vengarse del hombre que mató a su madre. Pero eventualmente, con ayuda de su novia Mia (Margaret Qualley), Light diseña un plan para el cuaderno que podría cambiar el mundo.

Diagnóstico: Aún sin haber visto el anime, ni haber leído el manga original de Death Note, entiendo por qué los fans odiaron esta adaptación producida por Netflix. La premisa es fascinante, simple en su forma, pero inmensamente complicada en sus connotaciones morales y prácticas. Y el desarrollo de la historia es bastante ingenioso, extendiendo las consecuencias del cuaderno hasta niveles globales, pero sin perder de vista el impacto psicológico de "jugar a ser Dios". Ah, y para adornar esta fábula ética, el director Adam Wingard aprovecha su sensibilidad "gore" para regalarnos algunas deliciosas muertes con lujo de sangre y violencia. Entonces, ¿qué salió mal?
Los primeros veinte minutos establecen de manera clara y eficiente los ingredientes de la historia y las conexiones entre los personajes principales (incluyendo el "dios de la muerte" Ryuk, muy bien realizado con efectos especiales y la voz de Willem Dafoe). Pero de ahí en adelante la película pierde cohesión por culpa de un libreto pobremente estructurado, y habitado por personajes que se convierten en idiotas de una escena a otra, tomando las más absurdas decisiones e ignorando el subtexto moral de la historia para reemplazarlo por blando romance y una inverosímil investigación policíaca. Inevitablemente los engranes narrativos empiezan a rechinar y sacar chispas (como la rueda de la fortuna que aparece al final de la película), para eventualmente salirse de sus ejes y destruir todo el potencial de Death Note.
Los adolescentes me parecieron huecos y antipáticos desde el principio. Ninguno de los actores (con la posible excepción de Dafoe) captura el conflicto ético que implica el uso del cuaderno mágico. Todo ocurre con demasiada rapidez; y cuando entra a escena el gran detective "L" (Lakeith Stanfield), parece que la historia se estabilizará lo suficiente para llevarnos a un final más o menos satisfactorio... pero no sucede así. En vez de eso, tenemos más eventos arbitrarios, coincidencias irracionales, y un "twist" de última hora que pretende explicar algunos de los problemas mencionados. Pero fue demasiado tarde. Para ese momento, ya había perdido interés en lo que pudiera ocurrir con Light, Mia, L, y Ryuk.
Y lo peor es que probablemente no podré ver el anime original sin compararlo con esta pobre imitación. Creo que caí accidentalmente en una situación de "spoiler reverso", donde la adaptación arruina retroactivamente el original. O algo así.
Lo mejor que puedo decir de Death Note (la película) es que disfruté algunos fugaces momentos de creatividad visual (en particular los efectos especiales), pero todo lo demás fue de mal en peor; y aún así me inspiró grandes deseos de ver la serie animada, pues sus buenas ideas lograron filtrarse entre la mediocridad de este remedo cinematográfico. En parte fue mi culpa por posponer Death Note (el anime) durante tanto tiempo. Al menos aprendí mi lección. Siguiente paso: ver el anime Fullmetal Alchemist antes de que sufra un destino similar a manos de Hollywood.
Calificación: 6 (tan solo por el "gore" y por Ryuk)

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